>México.- Existen muchas metas para ir al infierno: la violencia, la corrupción, la crisis económica y el desempleo bien figuran como algunos atajos. El director de cine Luis Estrada retrata en su nueva película, "El infierno", protagonizada por Damián Alcázar como "El Benny", que como país estamos a punto de encender la mecha para convertir a México en una sucursal satánica.
Con una sátira constante y un elenco que comprueba la calidad del argumento creado por el mismo Estrada y Jaime Samperio, Joaquín Cosío, Ernesto Gómez Cruz, María Rojo, Alejandro Calva, Daniel Giménez Cacho y Jorge Zárate, entre otros, la historia es parte de la trilogía del realizador iniciada con "La ley de Herodes".
Benjamín García es el hilo conductor del relato, un brasero deportado de Estados Unidos a su pueblo natal, San Miguel de Arcángel, en donde descubre allí un empleo como próspero traficante de droga.
El infierno es integral, no sólo porque su creador diga en las notas de producción, de esta cinta a estrenarse el próximo viernes 3 de septiembre, que "es un filme de narcos a la mexicana". También destaca por su arte sonoro con Michael Brook en la batuta de la música de fondo. Él ha trabajado con U2, Peter Gabriel, Brian Eno y Eddie Vedder.
Eso no es todo, el tema principal, "El corrido del diablo", es inspiración de Los Tucanes de Tijuana.
Vamos por partes, "El Benny" tiene buen ángel, pero termina enlodado. Su cuate del alma es el "Cochiloco", antes "El Gordo Mata", pero cambia de nombre como de pistolas.
Hombres valientes que se burlan de la policía, negocios turbios, dinero, fama, poder, mujeres y la pobreza diluida a base de balas, son el anzuelo perfecto para mostrar la reflexión del cineasta: ¿en dónde estamos parados y hacia dónde vamos?
"El Benny", personaje que él moldeó, piensa que las consecuencias de la narcocultura hacen de México el infierno. En un país invadido por el crimen organizado el director se da espacio para preguntar si hay algo que festejar en las Fiestas del Bicentenario.
La vida criminal es tentadora, pero nunca paga lo que promete, en esta comedia negra con suficiente libertad de expresión se maquilaron personajes inolvidables y advierte Estrada, serán difíciles de distinguir a los malos de los peores.





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