>México.- Alberto del Río se quitó la máscara de Dos Caras para cumplir el sueño de entrar a la WWE y triunfar. Tras un año de iniciar su aventura ha logrado situarse como una de las fuertes promesas de la empresa y su primer objetivo es acabar con Rey Mysterio. Este fin de semana pisará por vez primera los cuadriláteros mexicanos con la WWE y promete demostrar por qué ha causado tal impacto en los Estados Unidos: "No ha sido nada fácil, pero aspiro a convertirme en el máximo representante de los luchadores mexicanos y de los latinos".
Del Río es un tipo prepotente dentro y fuera del ring, un millonario que no tiene límites a la hora de buscar el éxito: "Sé que pronto me convertiré en el ídolo que necesitan los mexicanos".
El sobrino de Mil Máscaras y heredero de su padre Dos Caras sabe que sobre su espalda carga con la historia de una de las dinastías más importantes de la lucha libre mexicana y acepta el reto. "No soy ningún novato, tengo mucho tiempo luchando en México, Japón y Europa. Gracias a eso y a mi talento es que la WWE me invitó a formar parte de su elenco y les puedo asegurar que no se arrepentirán de haberlo hecho", aseveró.
Antes de él, Super Crazy, Rey Mysterio y Eddie Guerrero han estado en la empresa, pero Alberto sueña con que pronto lleguen más: "Tienen que arriesgarse. La puerta de la WWE está abierta y en busca de estrellas en todos los países en donde hemos estado. En seis meses he estado en 16 países y estoy convencido de que en México hay mucho talento".
En su corta experiencia se ha percatado de que no es nada sencillo, se trata de estilos diferentes: "Me costó mucho trabajo adaptarme, pero es el precio para conseguir el éxito".
De la naciente rivalidad con su compatriota Rey Mysterio, explicó que fue algo natural, pues no caben en el mismo cuadrilátero: "Él me ofendió y me retó, pero cuando nos enfrentamos le demostré mi capacidad y lo mandé al hospital".
Sin embargo, el gladiador potosino no piensa hacer huesos viejos en Estados Unidos, planea luchar ocho años como máximo y después colgar los arreos luchísticos.





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