>Cancún.- Simplemente el mejor. El que ha ganado más; el que ha anotado más goles; el que lleva más puntos, el único que no ha perdido en el torneo de Clausura 2011.
El Puma ruge. El Puma es poderoso. El Puma es imponente. Simplemente no hay quien lo pare.
Además, hace historia. Porque la victoria de 0-2 sobre Atlante, no sólo lo mantiene en la punta del torneo, sino que iguala el mejor inicio en su historia y rompe la mala racha en Cancún. Los dirigidos por Memo Vázquez junior han llegado a las mismas alturas que en la campaña 1988-89, bajo las órdenes de Miguel Mejía Barón, donde se quedaron en fase grupal de la Liguilla y la del Verano 1997, cuando bajo la dirección técnica de Luis Flores, llegaron a cuartos de final.
Hay que destacar el buen juego mostrado por los Pumas, y no sólo por el triunfo, sino por la forma en que lo consiguen, Vázquez, de esta forma, se muestra como un entrenador que sabe en qué momento debe de soltar a su equipo, en qué momento debe de agarrarlo y en qué momento debe hacer explotar a sus individualidades.
La noche de este sábado en Cancún, Pumas jugó en todos los sentidos con unos Potros que son una caricatura.
Sí, una caricatura de aquellos que ganaron la final Apertura 2007; una caricatura en juego y en entrega, algo por lo que se habían caracterizado los Potros en todas sus eras. Hoy, no queda mucho de eso y Miguel Herrera, quien siente los colores azulgrana en serio, seguro que se encuentra desesperado, no sabe qué más hacer para tratar de despertar a un equipo lleno de hombres que buscan revancha, pero que no hacen más que levantar piedras para hallarla, no van más allá. Sólo hay esfuerzos aislados de los canteranos o de gente con vergüenza como la demostró Francisco Fonseca o Christian Bermúdez, más allá de ellos, poco se puede hablar de los azulgrana, a los que se les deberá hacer más que una reconstrucción, quizá sea hora de una verdadera limpia, sobre todo de las estrellas.
Pumas, simplemente fue superior de inicio a fin. Como todo felino, primero se aclimató al ambiente, manejó los tiempos y cuando menos lo esperaba la presa, lanzó sus garras sobre ella y la despedazó por completa.
La punta de lanza fue Martín Bravo. dos jugadas individuales magistrales bastaron para evidenciar la frágil zaga azulgrana, lo lenta que es y lo partido que estaba el equipo local.
Las acciones de Bravo lo catapultan al sitio de crack, no es un futbolista que sólo se valga de su potencia física para hacer diferencia, sino además tiene calidad, mucha calidad futbolística para cambiar el juego de un minuto a otro.
Lo hizo a los 22 minutos, cuando se dio un autopase entre dos defensas y definió con maestría para abrir el marcador y acallar a la gente que llenó el Andrés Quintana Roo.
Si los Potros no se la habían aprendido, seis minutos después, al 28', se las repitió, con ayuda de una gran pared para meter el segundo. Después de encontrar la ventaja, el puma simplemente se dedicó a jugar con el rival como si fuera un ratoncito. Lo dejaba respirar, para en el momento menos pensado dominarlo de nuevo y sobrellevar el juego.
Herrera gritó a todo pulmón, reclamó todo, quizá en lo único que tuvo razón fue en la rigorista expulsión a Éver Alfaro, pero fuera de ahí no había a quien más culpar que a sus jugadores y a él. Mucho trabajo tendrá El Piojo para hacer trotar al potro y Pumas va, domina y fulmina. Es el mejor del torneo, el que más gana, el que más anota y hasta el que da el mejor espectáculo. Ya no es casualidad, los felinos hacen historia, aunque aún es muy temprano para firmarla y finiquitarla.





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