>• El director técnico del América cultiva la rivalidad entre sus Águilas
Faltan 11 días para el Clásico de Clásicos. La fecha del encuentro, 10 de abril de 2011, está grabada en la mente de Carlos Reinoso, aún por encima de su onomástico. El director técnico del América cultiva la rivalidad entre sus Águilas, al extremo de que todos deben tener presente el día, el mes, la hora.
"El Clásico se respira desde que te dan la fecha en la Liga. El que esté en esta casa y mire de costado el día y la fecha del clásico, no puede estar acá", explica el director técnico chileno. "Ignoro cómo será allá [entre las Chivas], pero aquí, desde que uno llega, cuando me trajeron a mí, lo primero que vi fue la fecha del Clásico".
Antes del juego de juegos contra el odiado Guadalajara, el cuadro amarillo enfrentará a La Franja en el jornada 12 del Clausura 2011, y al Argentinos Jrs., en la Libertadores, duelos cruciales para el club en ambos certámenes, mas El Maestro distingue perfectamente la importancia de cada uno de ellos.
"Sabemos que viene Puebla y después Argentinos Jrs. y ahí le paramos, porque enseguida viene el más importante. Pero estos dos hay que ganarlos, para estar en las dos competencias", alerta Reinoso.
Inesperadamente, contra la agenda del club, apenas concluye la práctica matutina y el estratega se encamina presuroso hacia la pequeña salita de prensa. Antes hace una breve escala en la grada, donde medio centenar de niños con el uniforme azulcrema atrapa su atención. "Son todos mis nietos, ¡¿eh?!", exclama orgulloso, frente a la algarabía que provoca en ellos.
De buen humor, Carlos Reinoso atiende todas las dudas que se generan con el correr de las semanas. Sin ningún temor, pese a la racha de tres derrotas en fila, explica por qué no cuida las ventajas, como sucedió en Río de Janeiro ante el Fluminense. "No se me olvida que somos América y tenemos que ir a buscar los resultados... y de repente pierdes", justifica.
-¿Será posible que algún día lo veamos cuidar un resultado?
-Aquí, en América, no... en Querétaro sí. En Gallos llegué a jugar con la "táctica murciélago": todos colgados de los postes. De acuerdo con la institución en la que estás y de acuerdo con lo que el torneo te pide. Yo fui a salvar a Querétaro, entonces teníamos que ser un cuadro coherente. Pero el América es un equipo que tiene que proponer e ir a buscar los resultados, sea el rival que sea y en cualquier cancha del mundo.
Y confiesa que "me lastimaría a mí un día meterme, colgado de un travesaño, para defender un 1-0; me daría pena y vergüenza, porque no sabría que aquí nací, crecí y envejecí".





Deja tus comentarios