>• Techumbres de hogares y cientos de árboles son arrancados cada año por los fuertes vientos en esta temporada
Vientos huracanados en las costas de Nayarit generan millonarias pérdidas en hogares y graves afectaciones a la precaria infraestructura agrícola. Techumbres en casas y naves industriales son destruidas por igual.
Con menos de 50 días del inicio oficial de la temporada de huracanes en el pacífico norte, los fenómenos naturales que se han registrado en lo que va del año han causado ya severos daños en municipios de la costa de Nayarit, principalmente en poblaciones de Santiago Ixcuintla, San Blas y Compostela, donde –como siempre sucede- los más afectados son los más pobres, aquellos que construyen sus viviendas con láminas de cartón y muros a base de pedacería de madera y ladrillo.
Los remanentes del huracán Calvin, que se formó al sur del Golfo de Tehuantepec (Oaxaca) la segunda semana de julio, combinado con sistemas de baja presión, han ocasionado la formación de depresiones tropicales con rachas sostenidas de viento de más de 60 kilómetros por hora, como las presentadas en Tepic la semana pasada, que provocaron el desprendimiento de árboles en distintos puntos de la ciudad, principalmente por la zona del libramiento, que fue la que más reportes tuvo de árboles caídos y líneas de conducción eléctrica y telefónica afectadas.
En ejidos costeros de Nayarit se reportaron, además de árboles caídos, decenas de hogares con los techos arrancados por los fuertes vientos. Las cuadrillas de la Comisión Federal de Electricidad no se dan abasto con la rehabilitación de las líneas afectadas por estos fenónemos, lo mismo que el personal de TELMEX, en lo concerniente al área de telefonía rural, que como cada año han visto incrementados sus servicios en esta temporada.
Como todos los años, brigadas de protección civil, tanto de los gobiernos municipales como del gobierno estatal, se mantienen en estado de alerta permanente ante la posibilidad de fenómenos naturales que puedan significar un riesgo para la población, no solo por tormentas en las zonas bajas, sino también por fuertes precipitaciones en las zonas serranas que provoquen la crecida de los ríos y demás afluentes, lo que se constituye como un riesgo por desbordamiento e inundación en poblaciones cercanas a éstos.
En Nayarit, los ríos que tradicionalmente han significado los mayores riesgos son: El Cañas, que divide geográficamente los estados de Sinaloa y Nayarit, y cuyo desbordamiento inunda las poblaciones de El Tigre y La Bayona, en el municipio de Acaponeta. El río Acaponeta es otro de los que constantemente son monitoreados pues su crecida afecta poblaciones de los municipios de Acaponeta y Tecuala. El río San Pedro, que cruza la cabecera municipal de Tuxpan, es otro afluente a considerar, lo mismo que el río Santiago, que aunque si bien es cierto las centrales hidroeléctricas El Cajón y Aguamilpa, y la derivadora San Rafael contribuyen al control de las avenidas extraordinarias, eventualmente sus embalses pueden registrar altos niveles y por ello obligar su “vaciado”, lo que podría generar problemas de inundación en el llamado bajo Santiago.
El año pasado, la crecida del río Ameca, que divide geográficamente Nayarit con Jalisco, en la zona de la Bahía de Banderas, provocó el socavamiento de las estructuras del “puente viejo” y el consecuente colapso de uno de sus tramos, lo que limitó por meses la comunicación terrestre entre la Riviera Nayarit y Puerto Vallarta.
El Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos, encargado de monitorear y predecir el comportamiento de las depresiones tropicales, tormentas y huracanes, estima que para este 2011 se presentarán un total de 15 a 16 tormentas tropicales o fenómenos de mayor intensidad, de las que entre ocho y nueve se convertirán en huracanes y de éstos unos cuatro se clasificarán como huracanes mayores a la categoría 3 en la escala Saffir-Simpson.
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