>•Edith Ruiz Mendicuti fue sustituida por el perredista Fernando Cuéllar debido a faltas y quejas por su desempeño
La Asamblea Legislativa del DF destituyó a la diputada Edith Ruiz Mendicuti de la presidencia de la Comisión de Cultura, debido a que cometió una serie de “pifias” al frente de este grupo de trabajo.
En la sesión ordinaria de ayer, se notificó en tribuna que, por un acuerdo de la Comisión de Gobierno, se decidió sustituirla por el diputado perredista Fernando Cuéllar Reyes. Al respecto, la presidenta de la ALDF, Alejandra Barrales, informó que desde la semana pasada se platicó con Ruiz Mendicuti sobre la visita de intelectuales a este órgano colegiado y una serie de acontecimientos que ponían en entredicho a los legisladores.
“Pude platicar con ella y entiendo que lo tomó con sensibilidad y la responsabilidad que ello requiere”, dijo. En entrevista, señaló que por unanimidad los diputados optaron por reforzar la Comisión de Cultura debido en atención a una serie de planteamientos de los intelectuales del DF. A la sesión ordinaria no asistió la ahora ex presidenta de esta comisión. Ruiz Mendicuti ganó la elección del Distrito XXVIII en 2009 por el Partido del Trabajo con una diferencia de sólo mil 221 votos frente al PRD, debido al efecto “Juanito”, promovido por el ex jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador. En ese año, el político tabasqueño realizó una campaña “a pie” en favor de Rafael Acosta para que éste le cediera el puesto a Clara Brugada, quien perdió el registró como candidata por mandato del Tribunal Federal Electoral. A su llegada a la ALDF, la petista abandonó la bancada petista y se sumó a la perredista para garantizar la mayoría absoluta al partido del Sol azteca durante la V legislatura.
El 11 de octubre de 2010, la legisladora amagó con dejar la fracción perredista porque recibía maltratos por parte de sus compañeros e incluso los acuso de votar leyes polémicas a cambio de 800 mil pesos. Luego, en la entrega al Mérito de las Artes Ciudadanas, que entregó la ALDF a José Emilio Pacheco, la legisladora le atribuyó la obra Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams. Aunado a ello, el 5 de noviembre del año pasado, presentó un punto de acuerdo para prohibir los bailes sensuales en eventos escolares, especialmente “el perreo”. Ya en 2011, la asambleísta fue acusada de baja productividad al convocar a sesiones de la comisión y cancelarlas de manera reiterada. Así como inducir a un grupo de niños a tomar la tribuna durante el parlamento infantil.
Incluso, en entrevista con EL UNIVERSAL, explicó que cuando ingresó a la ALDF deseaba presidir la comisión de Equidad y Género, por lo que no tuvo más opción que estar a cargo de la de Cultura. “Me dieron lo que quedó”, dijo.
Y declaró: “Sí leo, pero me gustan las cuestiones de política, no soy tan soñadora, no leo novelas y ese tipo de libros”. Ello provocó la indignación de la comunidad intelectual de la ciudad, que presentó una carta a este órgano legislativo para exigir la destitución de esta diputada en meses pasados.
Edith Ruiz recibía 100 mil pesos al año para la realización de dos eventos institucionales y tenía a su cargo la platilla de la comisión de Cultura.
Conquista ciudadana
En junio pasado, tras la entrevista de Mendicuti con este diario, el escritor Guillermo Fadanelli, colaborador de esta casa editorial, escribió la columna “La novela del oprobio”, en la que abordó el desdén de la diputada hacia la cultura.
Luego, su trabajo tuvo eco en las redes sociales y en la comunidad intelectual, artística y periodística.
En Facebook se creó la cuenta A que juntamos un millón de firmas para que renuncie Mendicuti, que hasta ayer contaba con mil 86 miembros.
En blogs y columnas de medios impresos y digitales se replicó la exigencia. Rafael Pérez Gay, Luis González de Alba y Luis Muñoz Oliveira también dedicaron líneas a la diputada.
Tras conocer la noticia, Pérez Gay explicó en entrevista: “Esto demuestra que cuando un grupo de ciudadanos pide rendición de cuentas a sus representantes, puede traer consecuencias en todos los sentidos. También demuestra que en la Asamblea hay una sensibilidad respecto a la cultura. Ahora queda que los legisladores trabajen sin pensar que están haciéndolo con las migajas de las comisiones”.
González de Alba, tras soltar una amplia carcajada, dijo que deberán crearse mecanismos que faciliten al ciudadano presentar su desacuerdo ante el trabajo de un servidor público. “Es un logro que se consiguió frente a un escándalo mediático. Ahora, lo que pido es que nos ofrezcan herramientas para hacerlo cuando sea necesario”.
Muñoz Oliveira, uno de los principales activistas en el caso, refirió que fueron invitados a trabajar con el nuevo titular de la comisión para delinear una nueva agenda cultural para resarcir “todo lo que no se hizo antes”. “La diputada es el claro ejemplo de lo que los ciudadanos no podemos aceptar de nuestra política. Decidimos pedir su destitución, ahora es importante que los ciudadanos entiendan que si ejercemos presión, podemos obtener resultados de nuestros representantes”.





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