>Guanajuato.- El homenaje al maestro Héctor Mendoza continúa en el 39 Festival Internacional Cervantino con el reestreno de su obra Noches islámicas, una comedia ubicada en Bagdad en el año 787, donde un hombre común y corriente termina siendo el emir Harún al-Rashid, amo y señor de la región, iniciando de esta forma una serie de hilarantes situaciones que llevarán a un desenlace peculiar.
La tarea de realizar este montaje fue encomendada a uno de sus alumnos, el director José Caballero, quien sin alejarse de las enseñanzas y principios de su maestro, realizó su propia versión de esta obra que se basa en el clásico literario 'Las mil y una noches'.
El Teatro Cervantes fue la sede para esta puesta en escena, cuya primera función se realizó el viernes pasado, en punto de las 18:00 horas.
La escenografía y la iluminación de la obra estuvieron a cargo de Alejandro Luna, quien con elementos mínimos logró recrear el ambiente arabesco de la historia. Luna explicó que había algo que quería evitar, el pleonasmo, ya que no buscaba ilustrar cómo era el ambiente de esa época, sino a través de algo más abstracto ofrecer la visión que Caballero tenía de la obra.
De esta forma, el mayor peso de Noches islámicas estuvo en manos de sus actores, quienes magistralmente lograron hacer reír al público durante todo el desarrollo de la trama, auxiliados de diálogos que bien podrían ser de un mexicano contemporáneo.
Su director, José Caballero, comentó en conferencia de prensa que su planteamiento inicial es ofrecer una comedia con cierta austeridad, pero que vaya tomando tonos fársicos, que bien pudieran recordar la visión cinematográfica que tuvieron de esta clase de cuentos Tin Tan o Joaquín Pardave, pero que por fortuna logró no emular.
El ver bailar a las concubinas del emir o seguir las visiones de un enviado francés a estas indómitas tierras, no hubiera sido lo mismo sin la música de Rodrigo Mendoza, quien con cantos islámicos logró dar forma a melodías que llevan a ese contexto árabe atemporal.
Para el director artístico de la Compañía Nacional de Teatro, Luis de Tavira, en Noches islámicas se concentra toda la experiencia y sabiduría que Héctor Mendoza adquirió con años de investigación, porque a pesar de ser considerado el primer director moderno, volteó su mirada a los clásicos; “sin vuelta a la tradición no hay vanguardia… no hay arte ni vanguardia si no hay tradición”, explicó Tavira.
Al finalizar la función, el público salió satisfecho con lo visto sobre el escenario. Incluso, un grupo de jóvenes, factor común en la sala del Teatro Cervantes, comentaron que lo que acababan de presenciar sí era teatro. Esto viene a confirmar lo dicho por Tavira acerca de la obra de Mendoza, que uno de sus aciertos había sido haber dado voz a los jóvenes a través de sus personajes, logrando hacer un teatro jovial, donde ellos reflejan la incertidumbre acerca del futuro que se les entrega.
Este domingo, Noches islámicas tendrá su última función a las 18:00 horas.





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