>• Rafael Lebrija tevela que su figura se volvió muy importante en las chivas rayadas del Guadalajara
Rafael Lebrija es tajante: “Jorge Vergara tuvo celos cuando vio que mi figura crecía”.
Sí, Chivas es capaz de ganar el Clásico, pero sus directivos no han sido capaces de vencer el ego de Jorge Vergara, asegura Lebrija, quien fungió como presidente deportivo en la institución tapatía por espacio de ochos meses, de septiembre de 2009, hasta mayo de 2010, cuando el engrandecimiento de su figura, provocó los celos al dueño del Guadalajara.
“Fue Vergara quien me invitó a colaborar junto con él y su esposa, la señora Angélica [Fuentes]”, recuerda quien también fuera presidente del deportivo Toluca.
Al inicio de esta relación, “todo iba de maravilla. Jorge es un caballero, y la señora Angélica es eso, una señora, en todos los sentidos”.
Todo marchaba muy bien en el Guadalajara bajo la dirección de Lebrija. “Tuve éxito, por qué no lo voy a decir. Tuvimos esa racha de ocho victorias seguidas [en el Bicentenario 2010], ya no pudimos coronar ese gran torneo con el título, porque nos quitaron a muchos jugadores para la Selección, pero Chivas es un gran equipo, que tiene la obligación de jugar con puro mexicano, lo que lo hace mucho más complicado, además de que ha trabajado en grande con la cantera”.
Entonces, ¿por qué se terminó la relación, si todo caminaba tan bien?
“Pues todo marchaba de maravilla hasta que creo que entró el celo, porque creció mucho mi figura en Chivas. Creo que esa fue la razón, no hubo otro motivo, creo yo, para que se diera mi salida”, reflexiona.
Rafael Lebrija no pidió una explicación, hizo sus maletas y cuando estaba listo para abandonar Guadalajara, llegó una llamada del Atlas.
“Sí, ya me iba y Atlas me quiso contratar. Es un gran equipo, con una cantera inacabable, que se habla de tú con la de Pumas, pero ya sabemos todo lo que pasó”, reflexiona.
Y es que con los Rojinegros fue difícil actuar a como estaba acostumbrado. “Interviene todo el mundo y mientras se siga así, eso no va a tener éxito”.
Además de los conflictos directivos, también están los futbolísticos. “Cambian de equipo cada seis meses. Venden jugadores sin planear y traen extranjeros que no valen la pena. De los últimos 20 que han traído, nadie llena las expectativas. No han elegido bien, y digo no han elegido, porque son ellos los que dicen quién llega y quién se va”.
—¿Saben mucho de futbol?—Bueno, intervienen mucho y no saben de futbol, bueno, algunos más”.Rafael Lebrija se encuentra en estos momentos, “dedicado a mi familia. No busco chamba, escucharía ofertas y proyectos, pero no me ando ofreciendo, ya me conocen”.
—¿Dicen que es candidato para ir al América? —Pues sí, me ponen como candidato, cosa que les agradezco, pues es un premio a mi trayectoria. Afortunadamente me ha ido bien, siempre con la ayuda de grandes técnicos y jugadores, pero nadie me ha buscado”.
—Lástima que no ha vuelto a estar en un equipo como aquel Toluca de los 90...
“Don Nemesio [Díez] come aparte. Era un tipazo y fue todo un honor el tratarlo. A Valentin [hijo de don Nemesio] lo conozco desde la infancia, y me llevé bien, hasta que surgieron diferencias”.
—¿Le duele lo que ahora pasa con los Diablos Rojos de Toluca?—La clave de aquel Toluca fue la continuidad. Seis años estuvimos en primer lugar de la porcentual, además de los títulos.
Además, éramos pocos los que manejábamos al Toluca, al Atlético Mexiquense y a las fuerzas básicas. Sólo con nueve personas, incluidas las secretarias, manejábamos todo. Yo manejaba ese equipo, pero claro que consultaba las decisiones con don Nemesio y con Valentín.
—¿Hoy son muchos los que manejan al Toluca?—Sí, son 40, creo que son demasiados.
—Entonces ¿no le apura regresar a trabajar?—No busco chamba. Si hay alguien intersado, adelante, pero yo no voy a tocar puertas. Insisto, ya me conocen.
—¿No hay nada con el América?—Nadie se me ha acercado.
—Con lo polémico que es Rafael Lebrija, ¿no estará marcado para que no le den trabajo?—Hasta donde creo, tengo la libertad de irme a donde me convenga. No dependo de terceros.





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