Una tradición que la crisis marchita

Mensaje de error

No se pudo crear el archivo.
- Nov 1, 2011

>Ozumba.— La tradición de ofrendar flores de cempasúchil se pierde paulatinamente.

“Las ventas no son como antes. Nos iba mejor.

A mucha gente no le interesa poner ofrenda o llevarle flores a sus muertos. Y también por la situación económica, pues años anteriores nos compraban varios ramos y ahora llegan por dos o tres”, concluye Elfego López, floricultor de la comunidad de Tecacalco, en este municipio mexiquense. 

“Nos ha pegado también la delincuencia, tenemos que estar velando y estar las 24 horas de guardia en los plantíos, porque si nos descuidamos nos vienen a saquear”, reconoce por separado el también productor, Emilio Buendía Sánchez. Información del Sistema de Información Agropecuaria y Pesquera (SIAP), de la Secretaría de Agricultura, señala que, entre otras cosas, los efectos negativos de los fenómenos naturales han derivado en una caída en la producción de cempasúchil, ya que en 2009 fueron más de 6 mil toneladas y en 2010, poco más de 5 mil 800 toneladas, por lo que se han incrementado los apoyos a los productores de la flor. 

En tanto que el valor en 2009 fue casi 15.5 millones de pesos, el año pasado se registraron 14 millones 89 mil pesos. Aquí se dedican desde niños a la floricultura, en particular a la flor de muertos, pues es algo que ha sido heredado desde hace varias generaciones. 

Elfego, Emilio y Jaime Rojas, quien también es productor, reconocen que han tenido oportunidad de tener otro empleo en la ciudad de México, pero prefieren la tranquilidad de la región y aunque ha bajado la venta, continúa siendo un oficio noble el que presumen; es familiar. El SIAP precisa que en el último año se registraron en todo el país, más de 670 hectáreas sembradas de cempasúchil, 658 hectáreas cosechadas, lo que representó 5 mil 840 toneladas en total. 

La flor de Día de Muertos es originaria de México y aunque actualmente se produce en otros países, un estudio de la Universidad Autónoma Chapingo, menciona que tiene 3 mil años de haber sido domesticada y debido a los diversos usos que se le pueden dar han propiciado que industriales hayan decidido sacarla del país. Según la investigación, ha sido ornamental su utilización más común a partir de la época prehispánica y desde 1960 inició su explotación con fines industriales.

Para el año 2000 comenzó a obtenerse pigmentación vegetal que demandan los mercados mundiales, donde China es líder y absorbe y acapara la materia prima. Al industrializarse para pigmentación, se ha mejorado genéticamente en algunos países, pero con base en variedades prehispánicas mexicanas.

Las consecuencias son graves: este desarrollo lo hacen China, India y Gran Bretaña y las variedades mexicanas han ido desapareciendo, destaca el estudio. Emilio Buendía, quien produce en 27 hectáreas, dice que semillas con los apoyos de la Sagarpa, las cuales siembran desde finales de junio y mediados de julio.

 “Las vendemos en el mercado por maleta (que es un montón de flores compactado) a 50 o 40 pesos el kilogramo, o por manojo de 10 a 17 pesos aproximadamente”, señala. “Realmente, la flor no es cara”, insiste Elfego López, pero con las heladas prevé que lleguen a Ozumba los compradores.

Deja tus comentarios