Plantean incluir psicología al estudiar impacto ambiental

- Abr 25, 2012

>Ciudad de México.- El cambio de conducta en las personas es una idea central detrás de las campañas ambientalistas, en particular, la del cálculo de la huella ecológica personal. Éste se realiza mediante herramientas que indican al usuario la cantidad de superficie planetaria requerida para sostener su actual su estilo de vida. A mayor demanda de recursos, más grande se vuelve la superficie utilizada.

Mediante la visualización de la amplitud de la huella, se busca fomentar el cambio conjunto de las personas hacia estilos de vida más "amigables" con el ambiente, que aseguren el bienestar de futuras generaciones, es decir, que sean sustentables.

Javier Urbina Soria, profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e investigador en temas de psicología ambiental, cuando en sus conferencias invita a algún asistente a calcular su huella ecológica, "así sea una audiencia de interesados ambientales, que se supone tienen prácticas de consumo racionales, siempre resulta que consumen más de lo que deberían para no acabarse los recursos del mundo", expresó.

"Esto obedece a que las fórmulas y los cuestionarios de las huellas están hechos considerando no sólo lo que la persona dice que hace, sino también el modo de vida el promedio de vida su país, es decir, hay un puntaje obligado; simplemente por vivir en cierto lugar, ya tienes tantos puntos más o menos, según sea el caso", explicó.

En palabras de Urbina Soria: "Para que una persona realmente modifique sus comportamientos hacia el medio ambiente, se requiere mucho más que saber; la información es necesaria, pero no es suficiente".

Científicos del Instituto de Investigación Social y Ambiental (SERI) en Estados Unidos, han identificado cinco características de orden psicológico que influyen en nuestra relación con el fenómeno del cambio climático que afectan las actitudes de la gente para con su entorno natural:

La baja visibilidad del problema ambiental (pues se encuentra fuera del alcance de la percepción humana); la extrema dilación en mostrar la relación causa-efecto (es decir, nuestras acciones no producen consecuencias inmediatas perceptibles); la psicofísica de los eventos de baja probabilidad (se suele subestimar la frecuencia relativa de los eventos ‘raros'); la distancia social entre los actores y las víctimas del problema ambiental; y el bajo índice subjetivo de costo/efectividad de la conducta protectora del ambiente (esto es, hay poca percepción de los efectos positivos por el cambio de la conducta).

"Lo que nosotros decimos desde la psicología es que para poder entender todos estos fenómenos (como el cambio climático), hay que incluir a las ciencias del comportamiento, la psicología entre ellas, en el análisis general de los fenómenos; no es un asunto que vayan a resolver solamente las ciencias duras", afirmó Urbina Soria.

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