>México.- Haciendo un juego de palabras con su apellido, puede afirmarse que Daniel Giménez Cacho es un “pedazo” de actor (como dicen coloquialmente en España para definir lo extraordinario), y Héctor Bonilla otro tanto. Incluso, están en el top five de los mejores histriones de México; afirmación tajante, pero difícil de refutar.
Ambos, cada quien por su lado, tienen en cartelera propuestas demasiado interesantes como para dejarlas pasar así como así.
Quienes con razón denostan la tv abierta, deberían estar haciendo cola en el teatro El Milagro (La tragedia de Macbeth, de William Shakespeare) y en el Foro Shakespeare (Almacenados, de David Desola), en vez de seguir checando si Laura Bozzo y Rocío Sánchez Azuara ya tocaron fondo o si son capaces de sacar petróleo del subsuelo (apuesten a ciegas por lo segundo).
Tanto por su trayectoria como por sus actuales trabajos teatrales, Giménez Cacho y Bonilla no merecen una sola butaca sin ocupar. Ellos son tan buenos en lo suyo que casi no necesitan de escenografía.
Cuando le preguntamos a Daniel Giménez Cacho qué se siente hacer teatro a su reverendo antojo, dice: “Lo resumiría en una palabra: felicidad. Sobre todo al compartir el escenario con Laura Almela, quien ha sido testigo de lo que nos ha costado levantar este proyecto”.
Se refiere a El Milagro, que no sólo es un teatro (Milán 24, colonia Juárez) sino una asociación cultural independiente que promueve la creación escénica, la producción editorial y la reflexión artística.
Giménez Cacho y Laura Almela interpretan todos los personajes de La tragedia de Macbeth, y del duelo actoral salen chispas. En el programa de mano le dedican el montaje a Juan José Gurrola y Ludwik Margules, quienes parecen dirigir desde el más allá.
Giménez Cacho agrega: “El hecho de que no tengamos director es un reto muy estimulante, una búsqueda intuitiva de todo aquello que nos interesa como actores”.
¿Te duele que haya algunas butacas vacías?, le preguntamos. Responde: “Sí, algo, pero acabamos de empezar y espero que mejore; a Laura y a mí ya nos fue muy bien aquí con Trabajando un día particular”. Existe la creencia de que montar La tragedia de Macbeth suele traer fatalidades por los conjuros que incluyó Shakespeare en la obra. Que no cunda el pánico, Giménez Cacho tomó providencias: “Estamos protegidos. Una bruja amiga nuestra nos preguntó qué queríamos hacer, a dónde queríamos llegar, y protegió el teatro”. Tras dos horas de entrega, termina la función con la camisa empapada en sudor. No sabe cuánto peso pierde cada noche, pero dice que bajó cinco kilos en los ensayos.
Almacenados
Héctor Bonilla también comparte escenario con un histrión, su hijo Fernando, y los dirige Sergio Bonilla. Los dos primeros interpretan a un viejo y un joven almacenistas que se aferran a un trabajo tedioso y mal pagado. Como acostumbra, Héctor, estupendo; su retoño, bien a secas.
Almacenados no es una obra clásica, como Macbeth, sino una tragicomedia contemporánea que mete en ácido al capitalismo salvaje. La producción es de Antemano S.A., una empresa conformada por “cinco dedos”, tal como lo explica gráficamente papá Bonilla: “El gordo soy yo (pulgar); mi esposa Sofía, la mera mera de la producción (meñique); mi hija Leonor (anular); Sergio (índice); y Fernando, el más grande (medio).
Héctor Bonilla recuerda que ha trabajado con todo tipo de productores, desde Manolo Fábregas (“un tipo con aspectos duros y tiernos, con el que establecí una relación entrañable”) hasta Juan Torres y Guillermo Wiechers (“dos tipazos que me permitieron hacer la obra más difícil de mi carrera: Yo soy mi propia esposa”), incluso con la UNAM, en donde hizo Civilización, de Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio.
Le preguntamos si tiene proyectos de teatro para aplicarlos en el DF, en caso de un eventual triunfo de la izquierda en la elección de jefe de Gobierno. Responde: “No sólo de teatro, también de televisión, cine, música clásica, folclórica, teatro infantil, de todo”, y reitera que lo haría por vocación “sin cobrar un centavo, porque vivo de ejercer mi profesión. Ahora estoy demandado por el PAN y por el Partido Verde por el material que grabé, pero no procede porque no tuve beneficio económico; yo no hago infomerciales ni doy mi opinión a cambio de dinero”.





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