Antiguas armas samurái llegan a Museo de Antropología

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- Jul 24, 2012

>México, D.F.- Una espada de más de 300 años de antigüedad, que perteneció a la familia del guerrero Ieyasu Tokugawa, triunfador de la última gran batalla librada en 1600 entre los diversos señores samurái y unificador de Japón, será mostrada en una exposición temporal que se abrirá al público en el Museo Nacional de Antropología este fin de semana.

Esa espada que data del siglo XVIII, es considerada tesoro de la Provincia de Aichi, Japón, debido a su importancia por haber pertenecido a ese linaje que detentó el poder de 1600 a 1868 y está en esta exposición temporal bajo el título de “Samurái. Tesoros de Japón”, en el Distrito Federal.

Esta exposición, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, permitirá al público mexicano acercarse al simbolismo de diversas piezas de arte de esa antigua civilización, y que forman parte del imaginario japonés moderno en el mundo, destaca un comunicado del INAH.

Añade el comunicado que el sable de acero —conocido como katana (que en español significa filo único, o de un solo corte)— tiene una funda de madera lacada de color café y diseños en dorado, así como un cordón verde con café al nivel de la empuñadura; mide poco más de un metro. Ésta y otras decenas de piezas que se exhibirán en México, proceden de la Ciudad de Nagoya, ubicada en la Provincia de Aichi.

De Ieyasu Tokugawa se sabe que fue el guerrero samurái que hace más de 400 años, durante la última gran batalla (llamada Sekigahara), enfrentó a los principales señores y clanes que luchaban por obtener el poder.

Como consecuencia de esa guerra, el célebre combatiente mandó edificar el Castillo de Nagoya —del cual se podrá observar una maqueta—, como reconocimiento de su triunfo, mismo que fue construido por los grupos derrotados, como símbolo de servilidad y lealtad al señor vencedor.

“Esta muestra, curada por arqueólogos nipones del Museo de la Ciudad de Nagoya, retrata al Japón de los siglos VII al XIX, en los cuales se desarrolló la cultura de los samurái, grandes señores de la guerra que eventualmente tomaron el control del país por encima del propio emperador que, aunque siempre estuvo presente, perdió influencia y poder”, explicó Miguel Báez Pérez, coordinador académico de la exposición internacional.

Los samurái tienen su origen en la cultura japonesa Kofún, que se desarrolló de los siglos III al VII, y se caracterizó por la práctica de la guerra a través de militantes obtenidos por reclutamiento.

Además, de los siglos VII al X, comenzó la formación de clanes de guerreros al servicio de un señor, conocidos como samurái (palabra japonesa que en español significa sirviente), que transformaron la milicia como una forma de vida hereditaria y obligatoria que se aprendía desde la infancia.

A partir del siglo X fue instituido el gobierno militar bajo el cual los guerreros japoneses obtuvieron poder y reconocimiento social, lo que provocó que la figura del emperador pasara a segundo orden.

“Casi 300 años después, el poderío samurái se fortaleció durante el periodo Sengoku (1467-1568), conocido también en Japón como Periodo de los Estados Combatientes, debido a la gran inestabilidad y continuas luchas entre los distintos clanes existentes, entre los que destacan la familia Taira y el señorío Minamoto, abundó Báez Pérez.

“Durante dicho periodo de batallas constantes se forjaron hermosas y detalladas flechas, arcos y, sobre todo, el arma por excelencia que todo samurái debía poseer: la katana, símbolo de fortaleza y determinación”.

“Si bien los samurái utilizaron en su mayoría las hojas de espadas y katanas en los siglos XII al XVI, anteriormente (durante los siglos X y principios del XI) los guerreros luchaban a caballo portando arcos y flechas, principalmente”, mencionó el arqueólogo.

En esta muestra, se mostrarán además nueve puntas de flecha, de 13 y hasta 36 centímetros de largo hechas en acero, las cuales tienen diversas figuras en el remate, como el trébol, corazones y flores.

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