No he escrito poesía que celebre a los políticos: Patrikios

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- Oct 25, 2012

>México, D.F.- Titos Patrikios es el gran poeta griego vivo, además de ser un poeta vital y combativo a sus 84 años de edad. Estuvo a punto de ser ejecutado por colaboradores de los nazis y padeció las secuelas de la guerra civil griega, por lo cual tuvo que exiliarse en París durante 15 años y regresó a su patria en 1975.

El poeta, de profesión sociólogo, filósofo y abogado, nacido en Atenas, Grecia, en 1928, es uno de los 15 escritores nacionales e internacionales que participan en el Segundo Festival Internacional de Poesía y Prosa que se realiza en La Ciudadela, desde el pasado martes.

El poeta intentó dejar de escribir poesía cuando era joven porque le parecía un acto pequeño burgués, pero no lo logró porque la poesía se negó a abandonarlo; luego, recuerda, pasó de la poesía clásica, con métrica y ritmo, a la poesía más libre y desenfadada.

Titos Patrikios estudió derecho en la Universidad de Atenas; luego sociología y filosofía en la Sorbona y en la École des Hautes Études. Ocupó un puesto en el Centre National de la Recherche Scientifique y fue consultor en la UNESCO.

Su primer libro de poesía, Dirt Road, fue admitido con gran entusiasmo por los críticos literarios; luego de ese primer material ha publicado 21 libros de poesía, cuatro de prosa, cuatro de sociología en francés e inglés y un buen número de ensayos. Espera que en breve vea la luz su más reciente poemario: La poesía te encuentra.

¿Hoy su idea de la poesía ya no es la de la juventud cuando decía que era un oficio pequeño burgués?

Tengo una vida larga detrás de mí y he pasado por etapas diferentes a lo largo de mi vida; de joven escribía de la manera clásica, con rimas y formas, mi primer poema se publicó a los 15 años, escribía con rima y con métrica, muy joven descubrí el futurismo, el surrealismo, para mí fue una revolución interna y escribí poemas en lo que era para mí un estilo nuevo, después de esto, gracias a Kazantzakis, Giorgos Seferis, Odysséas Alepoudélis, entre otros poetas griegos, descubrí la parte social de la poesía. No he escrito nunca poesía que celebre a los políticos, los míos no son de ese tipo de poemas, como sí lo hizo Pablo Neruda, quien escribió poemas celebrando a Stalin, yo jamás he escrito un poema celebrando a un líder político.

¿Luego de la poesía con crítica social llegó la de amor?

Cuando pasé por una fase en donde escribí poesía con mucha crítica política, al mismo tiempo estaba escribiendo poemas de amor, aunque los publiqué mucho tiempo después, cuando lo hice la sociedad de izquierda de mi país era muy puritana y odiaban la poesía de amor, me criticaron, decían que un poeta con preocupaciones sociales no debería escribir poesía de amor. Hace unos años publiqué un libro donde reunía todos mis poemas de amor, ha pasado por muchísimas ediciones y ha sido un éxito, y ahora hay críticos que dice: “No es un poeta de cuestiones sociales, es un poeta de poesía de amor.

¿Ha sido difícil ser un poeta combativo que no se ciñe al canon?

Fue una ruptura con el canon oficial, no con el canon personal, lo que fue determinante en mi carrera fue mi estancia en París; los 15 años que viví allí fueron un momento como de ruptura, me sentí liberado de cosas preconcebidas que había sobre mi poesía, también de lo que esperaban de mí; fue un tiempo de liberación. Siento que ahora mi escritura tiene que ser más clara, más transparente.

¿Transparente para llegar a todos los lectores?

No transparente para ser mejor entendido, sino para ver la vida con más claridad; sin la claridad no podemos ver la vida; lo veo dentro de la sociología, muchas veces los sociólogos analizan la realidad, pero realmente son sus propias ideas preconcebidas que están proyectando sobre la realidad, no es ver la realidad. Lo mismo sucede en la poesía, por eso necesito clarificar las cosas.

¿Cómo fue la decisión de dejar las leyes y la sociología por la poesía?

No tomé esa decisión muy joven, después del golpe militar en Grecia que me exilió en París, y cuando pude regresar a mi país en 1975, cuando me preguntaron mi profesión pasé por un tiempo en el que decía ¿soy sociólogo y poeta?, ¿soy sólo sociólogo o sólo poeta, al final terminé diciendo soy poeta y ya.

¿Qué complicado llegar a esa definición de soy poeta y ya?

Me pasé muchos años pensándolo y me tomó mucho tiempo aceptarlo, pero ya está.

La guerra lo echó de su país cuando tenía 40 y tantos años, hoy Grecia vuelve a atravesar por una crisis, esta vez económica, ¿cuál es su opinión al respecto?

Sabemos que la situación actual es muy difícil y muy dura, no para todo el mundo, especialmente para la parte más débil de la sociedad y dentro de esa parte los jóvenes, lo veo en mis hijas y los amigos de mis hijas, ellos tienen muchísimos problemas, en especial por conseguir un trabajo, tenemos un gran desempleo, pero especialmente con los jóvenes.

Hay personas que están comparando la situación actual con la situación que vivimos durante la guerra, pero no tiene nada que ver, siempre doy un ejemplo. En 1941- 1942, el primer invierno de la ocupación de Grecia por los nazis fue un invierno terrible, de gran frío, todo estaba cubierto de nieve y había hambruna, cada mañana me iba al gimnasio en el centro de Atenas y para entrar al patio tenía que saltar sobre dos o tres cuerpos de personas muertas y congeladas. Es de las cosas más impresionantes que he vivido, Para ir a la escuela también tenía que caminar sobre personas congeladas y muertas. Como puedes ver, no es igual ahora. También mataron a cientos de personas.

A veces las personas me preguntan si soy pesimista u optimista, yo les digo que soy optimista. ¿Porqué?, por tres razones. La primera: en la Isla de Creta producen un aceite de oliva muy bueno y lo han promovido tan bien que ahora hacen colas en París para comprarlo; segunda razón: los productores de vino al norte de Grecia fueron a China y lograron conseguir un primer contrato por 11 millones de botellas; la tercera razón: el equipo de waterpolo femenil ganó la copa mundial. Si todos trabajamos de la misma manera podemos superar el problema. Lo malo es que no todos trabajan de la misma manera.

¿Usted era muy joven cuando vivió la guerra, que les dice a los jóvenes que hoy viven la crisis?

Tengo una gran simpatía por lo que he vivido, sin embargo nunca trato de comportarme como un hombre joven, me da miedo hacer el ridículo. Hay un dicho francés que dice:

“Lo ridículo mata”. Claro, descubrí que no es cierto esto, para muchos políticos hacer el ridículo los levanta.

¿Qué les dice a los jóvenes que se movilizan por el mundo?

Les pido que sean críticos hacía sus mayores, incluyéndome a mí.

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