Arte inspirado en el monte Kailash

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- Oct 27, 2012

>México, D.F.- En 2009, el artista mexicano Ricardo Mazal realizó con su esposa un viaje al Tibet para fotografiar y videograbar la cara norte del Monte Kailash, la montaña más sagrada y mítica de la tierra que budistas e hindúes consideran el centro del Universo, con el propósito de recaudar información y documentación sobre el sitio y su entorno.

El resultado de esa experiencia fue el proyecto artístico “Kailash”, que dialoga con la obra plástica, el video, la fotografía digital, la instalación multimedia, y la música, y que fue expuesto en mayo en el Centro Cultural Indianilla.

Ahora, el artista que radica en Nueva York presenta el libro, así como el material discográfico con la obra del compositor Mario Lavista, inspirada en su trabajo, en el que por primera vez el músico graba con Tambuco y la oboísta Carmen Thierry.

El libro y la exposición que nuevamente se exhibirá en Indianilla durante noviembre, es la continuación de tres proyectos anteriores, que son: “La tumba de la Reina Roja”, “Odenwald” y “Kora”.

“La experiencia que tuve fue muy intensa, profunda, emotiva y físicamente muy desgastante. Tuve que enfocarme a sobrevivir a una peregrinación a 6 mil metros de altura, que fue muy cruda. Caminé al ritmo de mi respiración para poder resistir. Sin embargo, las cosas que nos sucedieron nos abrieron la mente y la visión de formas muy diversas”, comentó.

El artista también explicó que uno de los momentos más sobrecogedores fue presenciar un entierro celeste; pero la obra se centra en la montaña.

“Es el centro del Universo, en donde empieza y termina la vida para los budistas, es quizá el lugar más venerado sobre la tierra. Fue impresionante estar en el lugar más espiritual que haya visitado, y descubrí que las estrías formadas por la estructura rocosa de la montaña, la nieve y el viento, tienen visualmente un enorme parecido a algunas de mis pinturas”.

Sonidos de la montaña

El compositor Mario Lavista explicó que le interesaba hacer una obra que pudiera dialogar con la pintura, que pudiera escucharse al contemplar la exposición. “No quería una pieza pura, hecha únicamente para tocarse en un concierto, sino que su sentido fuera el diálogo que se puede establecer entre las dos disciplinas”, dijo.

Añadió que en “Kailash” hay un contexto de tipo religioso, tema que ha sido de su interés desde hace tiempo. “Me interesan las diferentes concepciones del tiempo que aparecen en el mundo místico, en donde el tiempo es circular y no narrativo, y la concepción de la muerte”, comentó.

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