>Guadalajara.- Luis Michel es un mero espectador. Se queda detenido. La pelota viaja suavemente. Ha superado a una barrera mal colocada. El arquero de Chivas contempla el segundo gol de Toluca. Pero no sólo eso. Cuando el balón estremece las redes, observa algo más grave: la ilusión rojiblanca se va al diablo. Es una luz casi extinta, que brilla apenas con la esperanza que brinda, en la segunda parte, el gol de Rafael Márquez Lugo.
En el Estadio Omnilife, los Diablos Rojos han dado un golpe de autoridad. Aunque el tanto de Márquez Lugo, en un segundo tiempo en el que Guadalajara ha mejorado, hace albergar una ligera esperanza con el 1-2 final, en el partido de ida, que deja perfilada la serie de Cuartos de Final.
El Rebaño Sagrado, contra todos los pronósticos, se ha metido a la Liguilla por el título del Apertura 2012. A mitad de torneo, nadie imaginaba verlo en esta instancia. Pese a ser el octavo clasificado y el de futbol más frágil, la esperanza de un equipo grande siempre existe cuando entra a una etapa final.
Obligado por estar en casa, el Guadalajara asume el control de la pelota en los primeros 20 minutos del encuentro. Como en otras ocasiones, resulta un dominio infructuoso. Es la Liguilla, tocar sin dar el golpe contundente sirve de poco. O nada, en realidad.
La posesión le alcanza al Rebaño Sagrado apenas para dos cosas: evitar que Toluca haga daño y provocar apenas una llegada de gol. Sí, sólo una. Jorge Enríquez avanza a tropezones por el costado izquierdo, toca dentro del área para Marco Fabián, que remata de primera intención. La pelota es desviada por la zaga visitante. Alfredo Talavera reacciona estupendo, se tiene y desvía a tiro de esquina, al ‘6.
Eso es todo lo que produce el Guadalajara durante su efímero e improductivo control. Pasados los 20 minutos, los Diablos Rojos emparejan el trámite del encuentro. No llegan mucho, pero ni falta hace. Saben cómo se juega la “fiesta grande”.
Para contrarrestar a los locales, simplemente se apoderan de la pelota. Toluca toca y toca. Chivas corre detrás de la bola. No la encuentra. El esférico llega hasta Lucas Silva por el lado derecho. Su centro es raso. Cruza el área. Héctor Reynoso tiene la oportunidad de despejar. Falla. Antonio Ríos aparece a segundo poste. Empuja el 0-1, al ’25.
Los dirigidos por Enrique Meza se dan cuenta que es su momento. Aprietan. Unos minutos del Toluca a toda intensidad, valen más que un partido completo de Chivas. Queda claro. La diferencia no es sólo número. No se trata nada más de enfrentar al primer lugar con el peor clasificado. La distancia en nivel de juego es lo que resulta abismal.
Héctor Reynoso comete una mano afuera del área. Luis Michel coloca la barrera. Mal puesta. Antonio Naelson cobra el tiro libre. Bien pareado. El toque es suave y colocado. No lleva demasiada altura. Va al poste del arquero, que se queda estático. No se lanza. Es un espectador de lujo que aprecia de cerca el remecer de las redes. Gol de Toluca. El 0-2, al ’29, hunde al Guadalajara.
Dos llegadas. Dos goles. Son las diferencias que establece del futbol: cuando los Diablos Rojos quieren, golpean con fuerza al enemigo; cuando Guadalajara le mete intensidad a su juego, nada produce. En Liguilla, esos son los detalles que definen campeones.
Herido de muerte, Chivas intenta reaccionar. Se apropia de la pelota. O Toluca la cede. El hecho es que, una vez más, de nada le sirve. Le alcanza, con mucho esfuerzo, para dos oportunidades de Rafael Márquez Lugo, de lo más rescatable en el torneo rojiblanco. Dos cabezazos del refuerzo son contenidos con seguridad por Alfredo Talavera (’31 y ’34).
En la desesperación del marcador adverso, Marco Fabián intenta hacer que su equipo reaccione durante la parte complementaria. Al ’50, se encuentra la bola dentro del área. El zurdazo es potente. Talavera desvía a tiro de esquina. El arquero formado en Chivas tiene una noche estupenda.
Si alguna duda queda, lo ratifica al ’63. El centro desde la izquierda es de Marco Fabián, que ha pateado un tiro libre. A segundo poste, se levanta Luis Morales. Cabecea cruzado. Al lado opuesto al que se dirige el arquero. Pero Talavera tiene una reacción increíble. Con un manotazo salva al Toluca.
La insistencia de la parte complementaria por fin rinde frutos. Una pelota filtrada alcanza a ser rematada por Rafael Márquez Lugo. Talavera, que ha ido a la disputa del balón, derriba al delantero rojiblanco. El árbitro Fernando Guerrero decreta la pena máxima.
El mismo Márquez Lugo toma el esférico y lo coloca en el manchón. Se coloca en la línea del área grande. Manos en la cintura. Talavera le señala su costado derecho. Emprende la carrera. Patea con decisión. Gol del Guadalajara. Explota el Omnilife, al ’75. El “¡Chivas, Chivas!” retumba en la tribuna.
Los minutos finales son un monólogo rojiblanco. Guadalajara busca con insistencia el arco rival, pero no es capaz de hacer daño. El silbatazo final decreta la valiosa victoria del Toluca. La reacción no alcanza para más. Chivas parecía muerto con el 0-2. El gol le da una remota esperanza, pero esperanza al fin.
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