>México, D.F.- La falta de empleo y oportunidades para las familias mexicanas propician que sea un mercado ideal para la "piratería" procedente de China, lo cual daña a las empresas mexicanas y extranjeras con presencia en nuestro país, dijo Raul Picard, presidente de la Comisión de Comercio Interior y Mejora Regulatoria de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).Explicó que al no dotarse a la población de las herramientas necesarias para mejorar su nivel económico, sumado a la influencia de la publicidad aspiracional, la gente compra versiones pirata de todo tipo de productos.
“Los principales productos apócrifos que se compran son bolsos, ropa, zapatos, cinturones, billeteras, relojes, perfumes, tenis, zapatos, entre otros, copias de marcas reconocidas ya que la gente no puede pagar el original y lo hace por el 10% de su valor real; aunque hay también desconocidas pero más baratas que aquellas de producción nacional”, precisó el funcionario.
Destacó que de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi); 9 de cada 10 mexicanos han comprado productos pirata y estimó que por lo menos seis de esos nueve adquieren algo de procedencia china.
Otras industrias que se han visto afectadas son la juguetera, el sector farmacéutico y las industrias del software, música, cine, video, libros, ropa, vinos y licores, televisión por cable y la tabacalera.
En el caso del cigarro, de acuerdo con la industria, en China existe la empresa tabacalera más grande del mundo, ya que el gobierno es dueño de la fábrica y en México se han encontrado ese producto de ese país que no cumple con las normas sanitarias ni con las aduanales.
Del 17% del cigarro ilegal que entra al país, la gran mayoría es de China; lo que queda demostrado en el ambulantaje.
En el último año han perdido cerca del 20% del volumen que en 2012 rondó las 39 mil millones de cajetillas, ya que se han identificado 120 marcas ilegales contra las 30 legales que existen en México.
En cuanto a las pequeñas empresas, el panorama no es positivo, pues en su momento, Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), advirtió que los chinos también hacen réplicas de artesanías mexicanas como cestería, cerámica y rebozos, entre otras tantas expresiones culturales típicas de diversas regiones del país.
Ejemplo de ello es la micro empresa llamada “El Arte Brillante”, dedicada a la artesanía en vidrio estirado que después de atender pedidos de presidentes, emperadores e incluso el Papa Juan Pablo II, lucha por no desaparecer.
Faustino García, dueño del negocio, relató que en los buenos tiempos ganaban hasta 2 mil pesos al día y en la actualidad la venta es mínima o nula cada día y en gran medida se debe a la invasión asiática.
“Los chinos nos hicieron pedazos con piezas parecidas a las nuestras, pero con otros materiales remplazando el oro y las varillas de vidrio alemán que usamos; así que las figuras que vendemos a 100 pesos, ellos las ofrecen en 20 pesos, entonces nos desplazan del mercado”, dijo.





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