Valor a su labor y respeto a derechos, piden trabajadoras del hogar

- Mayo 1, 2013

>México.- Suena el reloj despertador a las 5:30 horas, es hora de levantarse, y Leticia comienza una jornada más, la cual no sabe a qué hora concluirá: Le esperan decenas de habitaciones por ordenar, pasillos por trapear y una “montaña” de trastes y ropa por lavar.

De acuerdo con datos revelados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), basados en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en 2012, la población ocupada en México dedicada al trabajo doméstico remunerado en hogares particulares alcanzó poco más de 2 millones 200 mil personas, de las cuales, 95 de cada 100 son mujeres.

Leticia Fabián es una de estas personas, y en el marco del Día del Trabajo (1 de mayo), comparte que pese a que se siente afortunada por tener empleo y contar con ciertas condiciones de “comodidad” respecto a otras compañeras, se suma al llamado de este sector de la población: “Que se valore nuestra actividad y se respeten nuestros derechos laborales y humanos”.

Leticia se dedica desde hace más de 15 años al trabajo doméstico remunerado; actualmente labora en una casa de huéspedes ubicada en un sitio exclusivo de la zona de Chapultepec, en donde diariamente debe asear 23 habitaciones, lavar la ropa de los inquilinos que así se lo solicitan, barrer los pasillos de la casa y dejar limpia la cocina de trastes y trastes que no dejan de “reproducirse”.

“¿Horario? Pues inicio desde las seis de la mañana, hay que limpiar, barrer, asear las habitaciones conforme cada inquilino sale de la casa para realizar sus labores, me doy tiempo para preparar mi comida, etc., en realidad es todo el día, apago las luces a eso de las 10:30 de la noche, porque vivo en la casa y sólo salgo los domingos a ver a la familia”, comparte.

Expresa que este trabajo es satisfactorio, está consciente que su labor es fundamental para que todo fluya de manera “normal”, sin contratiempos, y más lo confirmó recientemente, cuando finalmente después de años, hubo un empleador que le dio vacaciones: “Me fui poco más de una semana a Monterrey”.

Esa semana “fue fatídica, caótica”, señalan los inquilinos, acostumbrados al aroma floral de la casa que es aseada de manera habitual, a la cocina limpia y lista para volver a usarse, y que esa semana tuvieron que “ingeniárselas” para tender la cama y “medio” limpiar, en labor que fue aún más complicada porque hubo corte de agua en la ciudad de México.

“Me he encontrado de todo, desde patrones que me han ofendido, insultado, y que al principio aguantaba porque necesitaba el trabajo, pero con los años he aprendido a tolerar y hacerme respetar, sé que hace falta mucho. Nuestro llamado es que se nos reconozcan nuestros derechos laborales, que se nos respete como a todo trabajador, con horario, vacaciones, todo eso”, señala.

Ante esta situación, diversas voces se han sumado para buscar concientizar a la sociedad y a las autoridades de la importancia de reconocer esta labor, incluso, desde la forma de referirse a ellas como trabajadoras del hogar, dejando de lado otros calificativos.

Marcelina Bautista es coordinadora del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleados del Hogar (CACEH) y coordinadora de la Red Internacional de Trabajadoras del Hogar para América Latina, y desde hace varios años pugna porque haya mejores condiciones laborales para este sector.

Incluso, recientemente CACEH inició la campaña “Por un trabajo digno ponte los guantes”, con la cual se han manifestado frente al Senado de la República y la Secretaría de Relaciones Exteriores.

“Buscamos que se ratifique el convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo, para ir equiparando los derechos para las trabajadoras del hogar, este convenio es bienvenido, pero que sea ratificado por el gobierno mexicano”, detalla.

De manera alterna, agrega, en CACEH “atendemos a las trabajadoras del hogar, por medio de la colocación, buscamos un trabajo con mejores condiciones para ellas, aprenden a negociar sus labores y derechos, y a las empleadoras les explicamos que tienen que reconocer los derechos de estas trabajadoras”.

“Hacemos un llamado a que se reconozca este trabajo como tal, que se reconozcan los derechos de las trabajadoras del hogar y que se les trate de una forma digna, ya que en muchas ocasiones son maltratadas, además capacitamos a las trabajadoras del hogar”, refiere.

No obstante, para Leticia este tipo de organizaciones de ayuda son algo desconocido, así como sus derechos laborales, al grado tal que la han despedido de varios empleos y no ha recibido ningún recurso de los que marca la legislación.

Sin embargo, ella sigue entusiasta, complacida de apoyar con su trabajo y mientras continúa reduciendo la “montaña” de trastes que dejaron algunos inquilinos que ignoraron el anuncio de “lavar tras utilizar”, confía en que algún día esta situación cambiará, y mientras eso ocurra ella seguirá “apagando las luces” y esperando el amanecer…

Deja tus comentarios