>• Sus detractores no están de acuerdo en algunos reajustes de Manuel Olimón.
Los paisanos lo apoyan.
La comunidad católica en Jala debate. La controversia, aunque parezca maniquea, en realidad tiene que ver con asuntos de reajustes para nada ortodoxos, sino más bien de carácter utilitario.
Los cambios y la disensión provienen del párroco Manuel Olimón Nolasco, quien desde que asumió el cargo ha pretendido purificar algunas tradiciones y deshacerse de objetos que, según ha dicho, no están acordes a la iglesia del siglo XXI. Se niega admás a oficiar misas especiales para quinceañeras.
Los detractores del padre aseguran que éste ha abandonado su misión pastoral, que no ha puesto interés en unificar a la cofradía y que su manejo como ministro religioso lo ha puesto al servicio de su familia que, afirman, administra los recursos de las donaciones de los feligreses.
El clérigo, quien fue comisionado de la Iglesia para el Arte Sacro, historiador miembro de la Academia Mexicana de Historia y quien durante años perteneció al primer círculo del clero mexicano, extrañamente fue enviado a Jala como párroco.
Muchas voces aseguran que se debió a un libro de su autoría, donde cuestiona la existencia de San Juan Diego.
Uno de estos grupos disidentes es el que lidera Rafael Uribe, también conocido como “Colmillo Blanco”; así como otras personas que en su tiempo se identificaban con el antecesor de Olimón Nolasco, el presbítero, Bernardo Becerra Gómez.
Muchos jaleños no están de acuerdo en la sustitución de flores de ornato naturales por las sintéticas que en otros tiempos se usaron. Alegan que es un gasto gravoso. Señalan que retirar las sillas de plástico obliga a los fieles a estar parados al no alcanzar lugares en las bancas, y que la falta de alfombras desluce el templo.
Sobre todo, en los últimos días muchos han resentido la suspensión de las misas del alba, y las homilías de Olimón Nolasco para invitar a los parroquianos a celebrar las fiestas con moderación, sin caer pues en los excesos.
Empero, nada ha mermado la asistencia a las misas. La concurrencia va en aumento. Inclusive no son pocos los compatriotas que vienen de Estados Unidos y le dan un espaldarazo a las medidas del padre para mejorar a la iglesia.
Nadie es profeta en su tierra, y tal vez a Olimón Nolasco le falte persuadir más a su rebaño de los cambios que hace y que tal parece tienen mayor acogida por los paisanos que por los propios lugareños.
Fotografía: Archivo





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