Ciudad de México (EL UNIVERSAL).- Ola de críticas y suspicacias que muere en la playa vigilada por Miguel Herrera.
Ningún dardo hiere la moral del director técnico americanista, ni siquiera el lanzado por su homólogo rojinegro, Tomás Boy, quien compartió sentir perpetuo temor al arbitraje, de cara al juego que ambos protagonizarán esta noche en el estadio Jalisco.
Dos de las tres victorias azulcremas en el Clausura 2013 (Monterrey y Jaguares de Chiapas) fueron manchadas por yerros de los silbantes, mas El Piojo no se inquieta ante la hipótesis de que la principal causa del liderato amarillo es la ayuda de los silbantes.
“No estoy ocupado en saber si nos alaban o no, si reconocen o no, sino en que el equipo saque puntos, gane, convenza a la afición, que los directivos estén tranquilos, nosotros —en el seno del equipo— estemos contentos con lo que se hace”, sentencia. “Con eso, es más que suficiente”.
“Hay mucha gente que está en contra del América, no de éste, sino del club en toda su historia, y hay otros que pueden alabar lo que se hace, pero ni las alabanzas nos ponen en los cuernos de la luna, porque no hemos hecho algo, son tres fechas, ni las críticas, o si el árbitro [ha sido factor], nos van a bajar nuestro ritmo”.
Su mente está enfocada en agradar a todos esos corazones que laten al compás de cada éxito águila.
“Le tengo que dar gusto a la directiva, dueño [Emilio Azcárraga Jean] y nuestra afición”, subraya. “Creo que, hasta ahora, están contentos”.
Más allá de las inevitables fallas de los jueces, porque Herrera considera que “el árbitro mexicano es honesto, dedicado, con errores, como seres humanos que son”.
“Tenemos que solventar la equivocación del árbitro”, añade. “Hay que concentramos en lo que tenemos que hacer”.
Filosofía con la que intenta calmar las siempre agresivas aguas de la duda.
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