Ciudad de México (EL UNIVERSAL).- Cero a cero de vergüenza. Así no se inicia un hexagonal.
Los papeles se intercambiaron y México se burló de su nombre mismo al empatar a cero con Jamaica. Un resultado histórico para ambos lados, que ya para el Tri es una afrenta que le saquen un punto del Azteca y para Jamaica el punto le sabe a gloria.
Como han cambiado los tiempos.
Que tiempos aquellos, en los cuales la Concacaf, era la Concacaf. Eran tiempos en los cuales todos sabían lo que tenían que hacer: México arrasaba con sus rivales y éstos, muy en su papel, se dejaban arrasar.
Que tiempos aquellos, en los cuales el Azteca se llenaba, fuera quien fuera el rival. El nacionalismo, tonto o no, según diga el Guille Franco, ocultaba todo.
Pero a alguien se le ocurrió, seguro que fue al balón, que las distancias se debían acortar, que los pequeños podían, es más, tenían la obligación de pegarle al grande.
Que tiempos éstos, qué modernidad.
El primer tiempo que vivió México ante Jamaica fue la muestra de que los tiempos han cambiado, que a nadie, ni siquiera a un futbol semiprofesional, se le gana sólo con la camiseta.
Aunque esta sea nueva.
Los jamaicanos son veloces, pero torpes con el balón en los pies, son fuertes, pero quien lo dijera, esta vez no vinieron a golpear, la primera falta se cometió hasta los 21'.
Pero el primer susto llegó a los 5', cuando la indolente zaga mexicana dejó que los caribeños centraran y McAnuff rematara primero al poste y como el balón se encariño con él, y regresó, en el contrarremate J. J. Corona emergió, parecía que era el único que tomaba el juego en serio.
México intentó atacar. El de Valencia por la izquierda, el de Mallorca por la derecha. Todos mandaban centros al de Manchester, pero ni él, ni el de Torreón, llegaban al caprichoso balón que prefería los brazos del veteranísimo portero Ricketts.
Dicen que hubo penalti sobre Oribe, pero el árbitro, aburrido por el mal juego se desquitó no marcándolo.
Chepo también se desquitó y sacó al intrascendente Gio por el hambriento Aquino, el que cambió el azul por el amarillo.
Inició el segundo tiempo y la gente hambrienta de gritar algo se contentó cuando Herrera se acordó que no sólo debe correr, sino también pensar e hizo que el portero se ensuciara el uniforme.
Los de blanco, que debían vestirse de verde, se ponen rojos de coraje. Nada más no le encuentran la cuadratura al balón. Pasa el tiempo y los jamaicanos se comienzan a cansar, lo que provoca que sus largas piernas choquen con las de los mexicanos o en todo caso no llegan a cortar los balones. A Chicharito le cae uno en el área chica pero es poco el espacio y rebota el balón, y para no desentonar, cuando Salcido regala el balón, Johnson perdona a Corona.
Chepo está enojado. Hace cambios en busca del milagro. Que raro es eso de pedir milagros jugando contra Jamaica.
La gente es conocedora y como conocedora sabe que alguien se esta haciendo medio..., en el campo. Su mensaje es claro: "ole, ole" a favor del equipo jamaicano.
Chepo hace más rabietas. Chava Reyes trata de explicarlo algo pero no se deja, y el "Flaco" Tena se quiere regresar a los Olímpicos.
Primero entró Aquino y la gente le gritó "ya vete a España". Luego ingresó Reyna y le gritaron: "regrésate al América" y al final entró Fabián al que le exigieron: "ya sálvanos".
Los últimos minutos toman tintes de tragicomedia. Los mexicanos ya no saben a donde esconderse y los jamaicanos se sienten los héroes de la película.
Que tiempos aquellos cuando en la Concacaf todo era normal. Cuando los rivales sabían que debían ser arrasados y México debía arrasar.
Que tiempos aquellos, que muy difícilmente volverán.
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