Guadalajara (El Universal).- Los Clásicos encubran héroes. Resucitan equipos. El festejo es eufórico. No se puede esperar menos. Raúl Jiménez busca en los abrazos la gloria que ha ganado con sus goles. Celebra el segundo, el que liquida a Chivas. Su gran actuación define el triunfo del América, por 2-0 en el Estadio Omnilife.
Vive un gran momento. Este encuentro es su cuenta pendiente. La paga de forma brillante. Un doblete suyo acaba con el acérrimo rival. Las fallas del adversario no son su culpa. Hoy tiene puesto el traje de héroe. Nadie se lo puede quitar.
Este tipo de encuentros requieren de precisión milimétrica. Quirúrgica. Cualquier error, por pequeño que parezca, es suficiente para condicionar el rumbo del partido y, en consecuencia, el resultado final. Guadalajara entra mejor al duelo que mueve masas. Toma el control. Pero tiene equivocaciones puntuales. Costosas.
Un pelotazo es perseguido por Raúl Jiménez. Sergio "Cherokee" Pérez, que no es precisamente el más veloz en el Rebaño Sagrado, le persigue. La barrida corta el avance. Toca la pelota. El árbitro Alfredo Peñaloza juzga la acción como falta. Amonesta al primer minuto y marca, con una decisión cuestionada, la forma en que conducirá su trabajo.
El encuentro tiene la intensidad que siempre se desea en un Clásico. Arranca "calientito", con entradas fuertes, pero mayormente leales. Miguel Sabah provoca la primera gran emoción. Dentro del área realiza una maniobra que lo deja de frente al arco. Dispara de zurda. La pelota roza en la defensa y pasa por un lado, al ‘5.
Chivas condiciona su partido en pocos minutos. Primero, un accidente: Jorge Chatón Enríquez cae mal. Se lastima. Deja su lugar al joven Rubén González, al minuto 13. Después, una mala determinación: Benjamín Galindo ordenó que Héctor Reynoso saliera como titular, luego de dos semanas en las que prácticamente no entrenó, debido a una fatiga muscular.
"El Sansón" aguanta 22 minutos de Clásico. Desde el césped, pide el cambio. Víctor Perales entra a sustituirlo. Dos cambios en poco tiempo. Este tipo de encuentros exigen decisiones milimétricas. La del "Maestro" con Reynoso, a la luz de los resultados, ha sido equivocada.
Miguel Sabah, declarado "antiamericanista" durante la semana previa, quiere demostrar en la cancha, el odio deportivo que ha expresado fuera de ella. Es el más participativo. Recibe dentro del área, logra darse la media vuelta. Zurdazo potente. Moisés Muñoz se tiene. Desvía a tiro de esquina y salva al América, al '24.
Tres minutos más tarde, por el costado derecho, hay manotazos. Empujones. Un conato que no pasa a mayores y deja como saldo un amonestado por bando. El Clásico del futbol mexicano está "calientito".
Raúl Jiménez, delantero del América, vive probablemente el mejor momento de su joven carrera. Partidos como este son los que consagran futbolistas. El atacante azulcrema se levanta en el área, conecta de cabeza. Manda la pelota al fondo. Algarabía estéril. El árbitro anula el gol por un fuera de lugar. Otra discutida decisión, al ‘30.
Nuevo balonazo de Moisés Muñoz. Chivas no ha aprendido la lección. El mismo error: un hombre lento marcando a otro rápido. Christian Benítez se escapa. "Cherokee" lo alcanza como puede. Lo detiene. Falta. Segunda amarilla. Sergio Pérez se va expulsado. Deja al Rebaño Sagrado con uno menos al ‘35. Hay mucho Clásico por delante.
América cierra la primera parte con un asedio que carece de imaginación. Disparos de larga distancia que se van desviados. Nada más. Guadalajara sobrevive a la inferioridad numérica. Por lo menos hasta el descanso.
Los más antiguos protagonistas de esta rivalidad, aseguran que los Clásicos no se juegan: se ganan. Como sea. Con un hombre de más, las Águilas tienen la obligación encima. Miguel Herrera lo sabe. Su equipo se tira al frente para arrancar el complemento. América es vendaval y el conjunto tapatío es incapaz de contenerlo.
El arquero Luis Michel hace lo suyo: al '47, vuela hacia su izquierda. El disparo de Christian Benítez es bajo y angulado. Parece que no llegará. Lo hace milagrosamente. Con la punta de los guantes desvía a tiro de esquina. Chivas se salva.
No hay resistencia eterna. En el Clásico, el orgullo alcanza para aguantar. Un tiempo, quizá, pero no por siempre. Tiro de esquina por el costado derecho. Cobra Juan Carlos Medina. La pelota viaja al corazón del área. Víctor Perales, el sustituto de Héctor Reynoso, pierde la marca. Raúl Jiménez se levanta con mayor convicción.
El cabezazo es sólido y cruzado. Bien colocado. Tiene todo lo que un remate debe llevar para recibir la etiqueta de impecable. Luis Michel nada puede hacer. Las redes reciben la pelota. El estadio explota. Esta vez no hay señalamiento del árbitro. La consagración que esperaba. Gol de Raúl Jiménez, al '51.
Guadalajara tiene el Clásico cuesta arriba. Marco Fabián se queda tendido en el césped. Alarma. Justificada. No puede más. El volante rojiblanco pide el cambio. Entra Luis Morales. Galindo ha hecho sus tres modificaciones apenas en 53 minutos. Las tres, por lesión. La última es, además, un fuerte golpe anímico para quienes quedan en el campo.
En pleno domingo de resurrección, el Rebaño Sagrado muere. No existe más sobre el terreno de juego. El Clásico tiene un solo color: amarillo. Chivas no es capaz de ofrecer resistencia. No tiene fuerza. Ni mental, ni física.
América llega cuanto quiere. Raúl Jiménez desperdicia un par de oportunidad. Christian Benítez una más. Dominio amarillo en la casa rojiblanca. El cuadro de Benjamín Galindo se desmorona dramáticamente.
El torbellino amarillo arrasa con lo que encuentra a su paso. No es mucho, en realidad. Las Águilas entienden los tiempos que dicta la cancha. Es tiempo de sentenciar la resurrección americanista y la muerte del Guadalajara.
Rubens Sambueza hace una buena jugada por la banda izquierda. Levanta la mirada. Decide bien. Centro al corazón del área. Michel se queda. Perales falla de nuevo en la marca. Raúl Jiménez busca la gloria, de cabeza.
Encuentra el esférico, remata cruzado. El arquero rojiblanco vuela casi sin esperanza. Alcanza a manotear. El balón vence el guante. Y entra lentamente a las redes. Explota la parcialidad americanista. Fiesta en casa ajena. Segundo gol de Jiménez. El héroe amarillo sentencia el Clásico, al '74.
Para Chivas no hay más. Había ganado siete de los últimos 10 ante las Águilas. Las estadísticas no juegan. América tiene oportunidad de más. Le anulan todavía un gol a Christian Benítez por fuera de lugar ('84), pero el marcador ya no se mueve.
En pleno domingo de resurrección, sólo había lugar para un ganador. América tiene vida. Guadalajara carga con una derrota fatídica. La Liguilla luce lejana. Chivas ha muerto en el Clásico Nacional.
Foto: El Universal





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