Tepic.- Mandar y recibir un mensaje hace algunas décadas requería de semanas o hasta meses. Para cualquier recado era necesario tener papel y pluma listos para plasmar en las hojas los sentimientos que se querían transmitir a las personas que estaban lejos.
Quienes tuvieron la oportunidad de enviar cartas cuentan su experiencia y comparten la emoción que sentía cuando al abrir el buzón encontraba alguna, donde el remitente eran sus familiares o la persona a la que más querían.
“Se inspiraba uno y en la noche estabas al pendiente de que era lo que le ibas a contestar de acuerdo a lo que ella te dijera porque si eran pleitos también estaban dispuesto a echar pluma” recordó un hombre que descansaba en las bancas de la plaza principal. “Tanto gusto porque nomas se tardaba y ya estaba uno con el pendiente. Que le habrá pasado a mi mamá. Pero si era una gran alegría recibir una carta”.
Al escribir con tanta frecuencia había personas que se convertían en poetas, ya que cada carta era especial y buscaban que por medios de las palabras se acercaran con el ser amado.
“Cuando salía uno y que salía 2 o 3 cartas en la semana y no andaba uno con peligro, de que me voy a ir 15 o 20 días ya va a andar con otro. Era una cosa especial. Los medios de comunicación era el correo y no había de otra más que esperar los recados de allá para acá, esperar el correo para ver si había o no había, ver el buzón para ver si tenía alguna novedad ¿a quién le mandaba cartas? A mi familia a mi novia.”
Ahora por correo, sólo se recibe sobres de instituciones financieras que contienen estados de cuenta, o también paquetes de productos que se compran dentro o fuera de México.
La tecnología ahora facilita el envió y recepción de mensajes y en tan solo unos cuantos clics las palabras viajan sin fronteras.




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