Tragedia enluta a Acaponeta y Escuinapa: mueren tres menores

- Mar 8, 2016

Reporte Especial.- Sin vida quedaron tres menores que viajaban en una moto, al ser arrollados por un vehículo que huyó, cuando circulaban por la carretera Libre México 15, a la altura del poblado La Muralla en Sinaloa, muy cerca de los límites con Nayarit.

Las víctimas fueron identificadas como Carlos de 17 años; y Ezquiel, de 14; ambos con domicilio en la comunidad de Valle de la Urraca, en Nayarit; la adolescente es Adriana, 13 años, quien tenía su domicilio en la comunidad de Palmillas, Sinaloa.

En el lugar del accidente quedó sin vida Carlos y Ezequiel perdió la vida en el Hospital General de Escuinapa donde había sido trasladado de emergencia para recibir atención médica.

Tras varias horas de estar luchando contra la muerte, la menor que resultó severamente lesionada en el accidente que se presentó la noche del pasado sábado, falleció en el Hospital General de Mazatlán donde fue trasladada de emergencia después del trágico percance.

El accidente fue reportado a las 23:00 horas del sábado, a la altura del kilómetro 155 de la carretera federal, cerca de la comunidad de La Muralla.

Los primeros informes indican que los dos hombres y la mujer circulaban en la unidad de dos ruedas en sentido de norte a sur, cuando fueron arrollados por un vehículo que tras el accidente emprendió la huida, por lo que no fue identificado.

Automovilistas que circulaban por la vialidad y se percataron del accidente solicitaron el apoyo de los cuerpos de rescate y policiacos, por lo que minutos después arribaron paramédicos de a Cruz Roja y de Protección Civil, así como agentes federales y de la Municipal.

El duelo en Valle de la Urraca

Dos comunidades de Sinaloa y Nayarit se unieron en el mismo dolor ante la tragedia de perder a tres adolescentes en un accidente carretero.

En este lugar tal vez el dolor es mayor, porque casi todos son familias, de 300 habitantes, la mayor parte son Herrera Fonseca o Fonseca Sillas, dos de sus promesas de vida hoy yacen en un ataúd.

De 14 y 17 años Ezequiel “Cheque” y Carlitos están en la casa familiar, la de los Herrera Fonseca, fue decisión de los padres de ambos que se quedaran en un solo lugar.

La tarde de ayer serían sepultados, sus fotos se encuentran en diversas áreas de la casa familiar, mientras afuera algunas personas lloran buscando respuestas, los dos serán sepultados en Acaponeta. Ezequiel se reunirá con su padre en la misma tumba, donde desde hace 10 años se encuentra.

La comunidad ubicada a más de 15 kilómetros de Palmillas está hacia adentro de un camino vecinal ubicado entre Palmillas y la Concha, pareciera que es parte del estado, pero el río los separa por un camino de terracería.

Los cuerpos de los adolescentes recibirían misa ayer a las 15:00 horas para después recorrer el mismo camino por el que el sábado salieron a divertirse, pero hoy no tomarán la ruta hacía Palmillas, sino a Acaponeta donde serán sepultados, señalaron familiares.

“Aquí esto duele mucho, casi todos somos familia por eso se siente más”, señaló uno de los familiares.

Aquí quedaran las granjas acuícolas que los dos primos recorrían por sacar un dinero extra para el estudio, el camino al estero en el que se tomaban fotos y también los campos donde tantas veces jugaron.

Luto en Palmillas

La tragedia que ocasionó la muerte de tres adolescentes llegó también a esta comunidad con la muerte de Adriana “Bebito”, como era llamada desde que nació.

La gente del lugar lamenta lo acontecido y aunque es más grande en población, la situación no deja de afectar pues en este lugar también había familiares de los otros dos adolescentes quienes eran velados en el Valle de la Urraca.

“Es una tragedia lo que ocurrió, lo bueno aquí es que la gente se apoya en casos como este y se va a salir adelante”, señaló el Síndico Luis Enrique Gutiérrez.

La menor será sepultada en la sindicatura el día de hoy martes, mientras continuara en su hogar, al lado de sus seres queridos.

Ezequiel

Ezequiel “Cheque” se divirtió mucho el sábado, era su cumpleaños 14, lo disfrutó al máximo, ese día fue también el encuentro con su destino y con su padre a quien perdió hace 10 años, señalaron familiares.

El viernes llegó de Acaponeta donde estudiaba la secundaria, en su comunidad solo hay primaria, así que tuvo que salir para seguir estudiando, dijo su tía Magdalena Herrera Fonseca.

“Cheque” tuvo una celebración con comida el sábado, una piñata pequeña que le regaló su mamá se colocó en el patio y los dulces en ella fueron la diversión de todos al recogerlos cuando la piñata era apaleada.

“Era un niño todo él, lo podía ver jugando en el cuarto o en el patio con los carritos, cuando mi mamá iba a Estados Unidos le pedía carros, si salíamos a algún lado quería carros, aunque ya tenía catorce años, así jugaba, esa era su vida”, contó su tía.

Los carros están colocados en la ventana donde los dejó, aunque también los colocan junto a su foto, el niño moreno parece observarlos, la salida a Palmillas fue una sorpresa para ellos.

Fueron a comprar tortas alrededor de las 20:00 horas juntos los primos, no esperaban que no regresaran, “Cheque” no solía salir de la comunidad y ese día lo hizo, hasta ahí llegaron los sueños de ser militar, fue el primero que murió quedando en la cinta asfáltica, indicaron.

Carlos

Carlos estudiaba la preparatoria en Acaponeta, su objetivo era ingresar al batallón del Ejercito Mexicano que se ubica en ese municipio, era su principal deseo y quedó truncado, contó su padre Teodoro Herrera Fonseca.

“Estaba en la plenitud de la vida y de verdad quisiéramos justicia, no porque vayan a revivir sino por la manera en que ocurrieron las cosas”, declaró quien también es Juez Adjunto en la comunidad.

Carlitos, como era llamado, era el segundo de sus hijos, el que ayudaba ya con su trabajo para los estudios, el que quería ganarse un peso más laborando en las granjas acuícolas que hay en la comunidad.

Junto a ellos viajaba en otra motocicleta un vecino, se había regresado a Palmillas porque la moto se ponchó y de regreso los vio tirados ya sobre el pavimento, la policía les pidió avisaran a familiares.

Adriana

Adriana vivió con adrenalina y amor al riesgo, a su manera disfrutó la vida de manera intensa y así murió señala su mamá, Martha Prado Alcaraz. “Bebito”, como la llamaban, era una paloma, inquieta y rebelde pero amorosa.

“Era una palomita, era alegre, le gustaba la música, bailar, salir, si veía una bicicleta pasar se subía, ella vivía a plenitud, al límite y así disfrutó hasta el final”, contó con resignación la señora.

Adriana pidió permiso para ir al circo, mientras su hermana compraba algunas cosas en la tienda, ella vio a sus amigos de Valle de la Urraca afuera del lugar en una motocicleta, uno de los vehículos que más le gustaban.

Publicado con autorización expresa de Noroeste Mazatlán
Foto: Cortesía de Línea Directa

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