Si alguien “me puso” no ha sido “El Mayo”, asegura “El Chapo”

  • El líder del cártel de Sinaloa descarta que su socio Ismael Zambada lo haya traicionado, como afirmó su supuesta hija Rosa Isela Guzmán, según revelan declaraciones ministeriales del capo

Especial.- Joaquín Guzmán Loera no sabe a ciencia cierta quién reveló a las autoridades su paradero, o quien “lo había puesto”, como se dice en el argot policíaco, lo que sí aseguró es que nunca ha pensado que fuera su socio en el cártel de Sinaloa, Ismael “El Mayo” Zambada, quien lo hubiera delatado y facilitara al gobierno federal detalles para su recaptura el pasado  8 de enero en la ciudad de Los Mochis, Sinaloa.

Esta declaración de “El Chapo” echa por la borda las acusaciones publicadas por el diario británico The Guardian después de una entrevista con Rosa Isela Guzmán Ortiz, supuesta hija del capo, quien aseguró que “El Mayo” había traicionado a su padre tras conocer la intención de que fuera su hijo  Ivan Archivaldo Guzmán quien heredara el control del cártel de Sinaloa.

Así lo consigna en su columna “Historias de reportero”, el periodista Carlos Loret de Mola, al señalar las declaraciones de “El Chapo” Guzmán ante un insistente agente del ministerio público federal que lo cuestionó como parte de la carpeta de investigación para entender los detalles de su fuga de la prisión de máxima seguridad de El Altiplano y posterior aprehensión luego de un operativo de la Armada de México.

Según lo publicado por el también conductor del noticiero matutino de Televisa, “El Chapo” y “El Mayo” se vieron en por lo menos tres ocasiones luego de su fuga del penal de Almoloya, en el Estado de México. “El más reciente de los encuentros, dijo, sucedió una semana antes del 8 de enero de este año cuando fue recapitulado. La junta, según el testimonio de “El Chapo”, tuvo como sede la comunidad de La Cruz, cabecera municipal de Elota, Sinaloa, mejor conocido como Cruz de Elota”, reza la columna de Carlos Loret.

El periodista, finalmente, refiere datos sobre la condición de Ismael Zambada, de casi 70 años, quien enfrenta un deterioro en su salud a causa de que se ha visto obligado a andar “a salto de mata” entre las comunidades de El Salado y El Álamo por el temor de ser capturado, “y que se encuentra golpeado emocionalmente por varias detenciones de personas de su círculo más intimo, entre ellos sus hijos Ismael Zambada “El Gordo”, Vicente Zambada “El Vicentillo” y Serafín Zambada, así como su hombre de confianza José Rodrigo Aréchicha, “El Chino Ántrax”, concluye Loret de Mola.

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