Animalerías: La calle, camino seguro al peligro

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- Mar 2, 2011

>• A patadas le fracturaron la mandíbula y perdió un ojo para siempre

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Spany, un bello perro de raza cocker, en un descuido de sus dueños, dejó la vida hogareña acostumbrada. Curioso, salió a la calle a deambular. Pronto se vio perdido. Llamaba la atención entre los vecinos. Su brillante pelaje dorado era señal de buena alimentación y correcta atención de sus dueños.

El 9 de octubre del 2010, angustiado, extrañando el hogar metió las narices donde no debía, quizá atraído por el familiar olor de la comida casera. Un desquiciado lo echó a patadas, pese a la inofensiva apariencia de Spany, quien seguramente solo quería su platón de croquetas.

Su mandíbula no resistió la furia del primer golpe. Se fracturó. Luego vino otra demencial patada directa a su ojo. Y otra más. Lastimado huyó. Con el rostro ensangrentado quedó inerte a un lado de un transitado boulevard. Arrastrándose buscó un poco de sombra.

Dolorido, desconcertado y sin fuerzas para aullar, se rindió fuera de una vivienda de Xalisco, a unos pasos de Aurrera, donde Yolotl Orizaga camino a su trabajo lo encontró, solicitó ayuda a vecinos y un veterinario de la zona, pero nadie quiso apoyarla, pues al desconocerse la identidad de sus propietarios, no había certeza de que se cubrieran los costos de su atención.

Perdió un ojo, pero no la alegría

Yolotl contactó a Escuadrón ProAnimal, acudiendo en auxilio de la mascota, Paola Melissa Hernández y Enrique Hernández Quintero, para brindarle trasladarlo de inmediato en la veterinaria patrocinadora El Mirador, en Tepic.

Allí, el médico Samuel Barrera diagnosticó la pérdida del ojo derecho a causa de los golpes y lo programó para cirugía. Sanó pronto. Su párpado pronto se acostumbró al hueco en la cavidad ocular. A Spany pareció no importarle. En unos días volvió a ser la mascota juguetona de siempre.

Aún no comprende que pudo hacer tan mal, para haber sufrido la ira de su atacante; afortunadamente, su historia tiene un final feliz, después de vivir en Hogar Temporal con su rescatista Paola Melissa, fue adoptado por Saúl Carbajal y Elga Guzmán. No pudo ser más conmovedor ese primer encuentro con su actual familia. Conoció a su compañera de juegos y sueños: una cocker spaniel tan bella como él. La diversión estaba garantizada.

Ya se encuentra totalmente recuperado, su familia le ha dado todo el amor y atenciones que tanto necesitaba. Como antes. Recuperó la alegría que alguna vez perdió, cuando por un error de sus dueños una puerta abierta lo condujo a la calle.

 

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