Los Plutarcos y sus tres sábados de gloria
- Sep 17, 2011
>A sus 43 años era un hombre de güevos. Nadie lo había visto llorar. Sufría, pero no lloraba. Ni cuando lo abandonó la primera novia, allá en la infancia. Ni cuando murieron sus padres.
>A sus 43 años era un hombre de güevos. Nadie lo había visto llorar. Sufría, pero no lloraba. Ni cuando lo abandonó la primera novia, allá en la infancia. Ni cuando murieron sus padres.
>El joven ingeniero Héctor Gómez Gurrola pudo cumplir su sueño de cambiar la historia de Huajicori, su olvidado y pobre municipio natal.
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