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Una simple comparación entre la inversión aplicada en los llamados “nodos viales” de Tepic y los entronques carreteros construidos en la autopista Tepic-Mazatlán, evidencian que las obras del Gobierno de Nayarit contrastan con las de la SCT del gobierno federal por excesiva y sospechosamente caras, además de irregularidades en su licitación y realización.
Mientras el “nodo vial” de las avenidas México e Insurgentes costó cerca de 80 millones de pesos, el entronque de la salida a Mazatlán costó 45. En tanto que el “nodo vial” de La Cruz costó 115 millones de pesos y el gran entronque carretero de El Caracol tuvo un precio de apenas 50 millones de pesos.
Según expertos consultados, las obras de la autopista por su logística, el procedimiento constructivo y la dificultad, fueron más importantes por su envergadura que los “nodos viales”.
Los entronques carreteros fueron obras más complicadas que los nodos, por la remoción de miles de metros cúbicos de material rocoso, la utilización de explosivos, los pilotes, la tierra armada con escamas prefabricadas de concreto en taludes, los trabes de acero pos-tensado y por trabajar en despoblado con un peligroso flujo vehicular de forma permanente las 24 horas del día durante todo el proceso de la obra.
Sin embargo, los pasos a desnivel de Tepic, llamados “nodos viales”, costaron el doble.
Licitaciones irregulares
Las sospechas comenzaron desde la licitación de los “nodos viales”. Al de México e Insurgentes se presentaron empresas locales y foráneas, y el contrato se lo llevó el tercer lugar, descalificando a los primeros --ambos participantes locales-- uno de ellos, conformado por una asociación integradora de más de diez empresas afiliadas a la CMIC Delegación Nayarit.
El fallo inapelable se lo llevó CAPI Constructora, S.A. de C.V., empresa de Baja California, el más caro de los tres. Fueron desdeñadas las empresas nayaritas respetables, reconocidas y capaces de realizar ese trabajo.
Algo parecido sucedió con el nodo La Cruz que lo volvió a ganar CAPI, que por cierto también ganó el Puente de la Salud. Lo que llama la atención es que al interior de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) siempre se manejó el compromiso del gobierno estatal de que la obra de Nayarit era para los nayaritas, pero el entonces presidente de la CMIC y miembro de aquella integradora descalificada, ante tal resultado se quedó mudo… algunos subcontratos fue el premio de consolación.
En contraste, el Centro SCT-Nayarit de manera institucional y ordenada, licitó los entronques de la autopista y las obras fueron ganadas por la empresa TEPYC, de registro local, que también participó en la licitación de los nodos viales y fue desechada.
Las porquerías de CAPI
La empresa TEPYC quintuplica la capacidad instalada de la constructora CAPI y su pulcro trabajo en el terminado de sus obras se puede también comparar con las porquerías que hizo CAPI en los carriles de circulación del nodo vial de La Cruz. «Nayarit en línea» en su tiempo, documentó las quejas en Baja California por irregularidades de CAPI en la construcción de la carretera Tijuana-Tecate.
Los principios del urbanismo moderno fueron dejados de lado. Con la construcción de los “nodos viales” en pleno corazón de la ciudad prácticamente se olvidaron del peatón pues no hay puentes o áreas para cruce seguras. El relumbrón, con monumentos publicitarios en las zonas más congestionadas y reducidas de la ciudad, que buscan perpetuar la imagen de este sexenio, parece ser la intención. El caos vehicular solo cambió de esquina y la plusvalía de la zona se vino en picada.
¿Nodos… o negocios viales? El evidente sobreprecio y la mala calidad de los pasos a desnivel construidos en Tepic, debe de explicarse y transparentarse.





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