>Una campaña sucia se observa desde el interior y el exterior del partido tricolor en contra de una de las figuras que más han destacado en los últimos años: Alejandro Galván, el empresario radiofónico que poco a poco se ha perfilado como el más firme aspirante del PRI al gobierno estatal. Ante esta oleada de puyas, críticas infundadas y malquerencias ridículas, la respuesta del joven publicista ha sido de enorme consistencia política e ideológica, anteponiendo la mesura, la prudencia y la tolerancia a los viscerales dardos enyerbados de sus envidiosos “enemigos”.
Alejandro Galván demuestra de qué está hecho. Aguantar sin inmutarse ante los perversos adjetivos y calificativos proferidos en su contra, refleja una fortaleza de convicciones y perfila su sano interés de salvar esos escollos y diques para lanzarse, libre de prejuicios, odios o revanchas, hacia el principal propósito que le anima, que es el de servir a Nayarit, con dinamismo, pujanza, fuerza e inteligencia, garantizando que ya hay alguien que alzó la mano para continuar con la modernización y la transformación que se le está inyectando al estado en esta administración.
Mal haría cualquiera que llegara a la silla gubernamental en el próximo sexenio si descarta todos los logros y avances que han conseguido mandatarios anteriores, que han hecho su esfuerzo, incluyendo al actual, que ha privilegiado la construcción de infraestructura y la innovación en todos los rubros, para erigir un estado que compita de igual a igual con otras entidades en el ring del desarrollo nacional, y eso hay que advertirlo, es lo que la gente quiere. Pero todos los gobernantes han hecho su parte, han puesto su trabajo en beneficio de Nayarit, y eso debe reconocerse.
Por eso también resulta halagador para la fuerza mayoritaria de los nayaritas, que en estos momentos milita en el Partido Revolucionario Institucional, que Alejandro Galván, en lugar de detenerse en controversias, en debates estériles o en peleas de callejón, se pronuncia por un partido unido, fuerte, firme en sus propuestas para la sociedad y vigoroso para enfrentar, en un futuro próximo, a quienes vengan a contraponer sus posiciones políticas e ideológicas, y vencerlos en buena lid, mediante el voto inteligente y razonado de las mujeres y los hombres de todos los municipios. Si el PRI se divide, podría perder las elecciones y echar por la borda las esperanzas de miles de paisanos.
De nada sirve el bla, bla, bla, mientras los débiles de convicciones y de pensamiento insistan en que el PRI es fuerte y va rumbo a la victoria pero al interior provocan la división y la insidia; un partido debilitado a nadie sirve, lo saben pero se hacen como que no escuchan; por eso sorprende la actitud madura del joven Galván Araiza, quien hace suyas las demandas de la población y exige fijar posiciones dentro del partido de cara al pueblo, sin golpes bajos ni ataques inservibles que llevan un destinatario que no se inmuta, que es tolerante y fuerte; al pronunciarse por un PRI fuerte, expresa su apertura ya que se requiere ser incluyentes y listos para organizarse.
De afuera del partido lo que venga; “hay fortaleza en el PRI para derrotar a los que no desean que Nayarit avance y que desean regresar a los tiempos en que el lucro y la malversación de recursos, con beneficios para cuates, compadres y amigos era el indicador; Un Mejor Nayarit Es Posible, pero existe rumbo para proseguir con firmeza todos los logros y los éxitos que se han acumulado en los recientes años”, dijo en entrevista Alejandro Galván, con claridad meridiana.
* El autor es escritor y periodista nayarita, orginario de Santiago Ixcuintla





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