>Tepic.- Hace 25 años, la Casa Museo donde nació el “niño héroe” Juan Escutia, fue rescatada por la prensa de Nayarit y por la Secretaría de la Defensa Nacional, pues aunque usted no lo crea estuvo a punto de convertirse en parte de un bar de moda en aquel tiempo, algo así como un "antro" de los de ahora.
Sin embargo, existen denuestos como éste, que aparece en la página web del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit el CECAN levantándose el cuello: “A partir de 1950 la casa se deterioró gravemente hasta el momento de su rescate, el cual se logró gracias al interés del gobierno del estado y las autoridades locales del INAH”.
Mentira. El interés por recobrar la casa donde nació Juan Escutia, (Juan Bautista Pascasio Escutia y Martínez) el 22 de febrero pero de 1827 hace 185 años, ubicada en la calle Hidalgo 71 oriente en Tepic, surgió de la prensa, de la sociedad, del ejército mexicano y de la población tepicense, pues se pretendía ampliar, aquí, un centro nocturno que todavía funciona al lado vecino.
El “pitazo” de don Roberto Cortés
Don Roberto Cortés (qepd), era un sastre que vivió por la Plazuela Hidalgo, en la calle Ures. Era cliente de las cafeterías. Al pasar y verme, don Beto Cortés, (de figura alta y tez morena, que había trabajado en oficinas de inteligencia política y era típica su vestimenta de gabardina negra y sombrero Stetson), me dijo: “-Bernardo, están derrumbando la casa en donde está la placa donde nació Juan Escutia, solamente queda la fachada-“.
Fui a cerciorarme, y efectivamente, había albañiles trabajando arduamente en el derrumbe de la casona.
Por cierto, me tocó ver cuando le daban marrazos a la base circular de una fuente de cantera que había en el centro de la finca, en donde ya no había techos, todo estaba a cielo abierto.
Esa fuente nunca fue recuperada. Solo la fachada se pudo rehacer simulada a la original. Y se dejó la placa alusiva.
Ampliación de Trino’s bar
Intuitivamente, haciéndome pasar como un curioso más, pude charlar con uno de los albañiles, quien me dijo que la propiedad era del mismo dueño de Trinos’ Bar, (José Trinidad Rosas Olvera), y que la obra correspondía a una “ampliación” de dicho centro nocturno.
El obrero de la construcción de mio otros dos o tres detalles, y me regresé rápidamente pensando como redactar mi nota para “El Nacional”, periódico del cual era yo corresponsal a finales del año de 1987.
Era mediodía. Me encontré en Hidalgo y México a mi amigo Rogelio Plascencia Marmolejo, que por esos tiempos trabajaba como jefe de redacción del desaparecido “El Imparcial”. Veníamos platicando del asunto de la casa de Juan Escutia, y nos propusimos hacer pública la noticia del derrumbe de la casa del cadete.
Al día siguiente, y ya publicada la nota, la población y la sociedad tepicense hablaba del hecho. Nos empezaron a llegar datos de que un diputado federal, Félix Torres Haro, protegía los intereses de Trinos’ Bar y que el prestanombres, Trini Rosas, había canjeado esa casa de Hidalgo 71 oriente, por un departamento nuevo por la calle Mina para una viejecita que vivía en la casona antigua, una abuelita que se decía, era pariente lejana de Juan Escutia.
En los días subsiguientes, toda la prensa, todo Tepic estaba hablando de la criminalidad cívica que se estaba cometiendo.
Interviene la Secretaría de la Defensa Nacional
Con mis notas enviadas a El Nacional, que entonces pertenecía al gobierno federal, y con la avalancha de publicaciones en contra de la ampliación de Trinos’ Bar, la Secretaría de la Defensa Nacional tomó en sus manos el asunto, y ya no lo soltó hasta que la casa se transformó en Museo.
La SEDENA se encargó de expropiar, de reconstruir y de amueblar, aunque fuera con materiales de utilería, la finca que los mismos soldados remodelaron.
En muy poco tiempo, diría yo dos meses, ya estaba el gobernador Celso Delgado inaugurando la “Casa Museo de Juan Escutia”.
Hoy permanece tal como la reacondicionó la SEDENA, y además de Museo, han puesto ahí, inexplicablemente, talleres de manualidades.
Cabe mencionar que de los pocos materiales originales expuestos en este Museo, es el acta de nacimiento de Juan Escutia. El resto es utilería.
El 22 de Febrero de 2012, se cumplieron 25 años de uno de los muy pocos logros heroicos civiles que pueden atribuírsele a la prensa de Nayarit.
(El autor de este artículo, Bernardo Macías Mora, es periodista y escritor, ex cronista de la ciudad de Tepic)





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