- Sep 15, 2012
>Quiso para sí el cura de Ahualulco, José María Mercado, una tarea mayor en la guerra de Independencia: tomar San Blas, el lugar más fortificado de la Nueva Galicia.
Hasta ahí habían llegado de Guadalajara para ponerse a salvo y poder huir de ser necesario españoles adinerados, el mismísimo obispo Cabañas y oidores de la Real Audiencia.
Llegaron con grandes sumas de dinero público y privado.
Al tomar los independentistas Guadalajara, el cura Mercado se presentó con el general José Antonio Torres (El Amo Torres), hombre de las confianzas de Miguel Hidalgo, y le fue concedido el privilegio de encabezar la expedición a Tepic y San Blas.
Para tales hazañas el cura Mercado necesitaba quién conociera como la palma de sus mano esos territorios; ése era el tepicense Juan José de Zea, en ese momento subdelegado en Ahualulco, quien se sumó al levantamiento.
Con un ejército de poco más de 500 indios mal armados con algunos fusiles, palos y lanzas, Mercado acampó el 20 de noviembre de 1810 en la Loma de la Cruz. Clavó una bandera blanca y Juan José de Zea entró a Tepic. No encontró a los jefes militares, que andaban en San Blas y el jefe de los veteranos había sido llamado a Guadalajara. Así que habló con el señor cura Vélez y sin disparar un tiro tomaron la ciudad.
Permaneció Mercado en Tepic una semana. Cuando salió a San Blas su ejército había crecido a dos mil hombres con la adhesión de veteranos e indios de la sierra y varios pueblos. Llevaba seis cañones.
Intimó rendición y al no recibir respuesta, el 28 de noviembre lanzó un ultimátum al comandante del puerto de hacer una campaña de fuego y sangre si no nombraba de inmediato parlamentarios para la paz. Al siguiente día se firmó un acuerdo que daba garantías a los realistas. Pudo entonces tomar pacíficamente el “puerto más fortificado” el 1 de diciembre, ya con el título de Jefe de las Fuerzas del Poniente concedido por Hidalgo.
Mercado empezó el envío de artillería a Hidalgo, desde San Blas a Guadalajara. Por las intransitables y profundas Barrancas de Mochitiltic (Plan de Barrancas) indios jalaban y empujaban carretas cargadas por pesados cañones, en heroicas y suicidas maniobras encabezadas por Rafel Maldonado, hermano del cura Francisco Severo Maldonado, director del Despertador Americano, el periódico de la Independencia. Los cañones fundidos en Sevilla y Manila no alcanzaron a llegar a su destino, pues derrotadas las fuerzas insurgentes en el Puente de Calderón, los realistas avanzaron para recuperar San Blas.
El cura de San Blas, Nicolás Santos Verdín, organizó con los realistas la recuperación del puerto.
Traicionado por sus propias fuerzas, integradas también por ex realistas, Mercado perdió la batalla el 31 de enero. Los historiadores exponen dos versiones de su ocaso: que murió peleando con valentía y que murió accidentalmente mientras huía al verse perdido. El día 1 de febrero fue encontrado su cadáver, al fondo de un profundo barranco.
El cura Verdín se adueñó del cuerpo ensangrentado el héroe independentista, cura como él. Se negó a que se le diera inmediata sepultura. Ordenó fuera azotado públicamente. Para su purificación, inalcanzable de cualquier manera.
El padre del cura de Ahualulco, que lo había acompañado, fue aprehendido y confinado en una fragata. El brigadier José de la Cruz lo sentenció a muerte y fue llevado a la horca dos semanas después.
Durante seis meses los viajeros pudieron ver el cuerpo de Juan José de Zea colgado de un árbol en el camino real a Guadalajara. ¡Para escarmiento de los enemigos del orden!
En Nayarit hay festivales, calles, auditorios, parques, estatuas con el nombre de Amado Nervo o Juan Escutia. Todo lleva sus nombres. El exceso con ellos, el olvido con otros.
José María Mercado merece otro lugar en nuestra memoria, algo más que una espantosa estatua en San Blas. Su señor padre José Mercado, Juan José de Zea y muchas mujeres y hombres que dieron su vida en Nayarit por la Independencia de México.
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