Nayarit en la Revolución Mexicana: La Batalla por Tepic

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- Nov 20, 2014

Tepic.- Cuando hurgamos en la historia de Nayarit generalmente omitimos un momento importante de la Revolución Mexicana iniciada en 1910, y esa etapa es la que corresponde a las incursiones del Ejército del Noroeste que tenía como Jefe Máximo al Gral. Álvaro Obregón.

En gran parte de esta entrega se reproducen textualmente los apuntes de Álvaro Obregón, fieles descripciones de lo ocurrido el definitivo año de 1914. Es la historia de los enfrentamientos de los revolucionarios contra el usurpador Victoriano Huerta.

Empezamos con los preparativos del Ejército del Noroeste que se encontraba en Mazatlán, Sinaloa y se preparaba para incursionar por lo que hoy es Nayarit.
Dice el Gral. Álvaro Obregón, mayo de 1914:

“A raíz de la rendición de Acaponeta, ordené a los generales Diéguez y Blanco que avanzaran con sus tropas sobre la plaza de Tepic; dando a Blanco instrucciones de que se colocara, con su caballerías, al sur de Tepic, tanto para evitar que la guarnición de dicha plaza recibiera refuerzo, como para impedir el paso de la misma en caso de que intentara huir rumbo a Guadalajara; en tanto que el general Diéguez con las infanterías y la artillería, atacaba por el norte. Al comunicar estas órdenes, recomendé hacer todo esfuerzo por impedir que los federales destruyeran el puente del ferrocarril que está sobre el río Santiago, que es uno de los más granes puentes existen en la República, considerando que la destrucción de él, entorpecería mucho nuestra marcha.

“El día 15 (de mayo de 1914) recibí mensaje del general Diéguez comunicándome la captura de la plaza de Tepic y de este hecho de armas rendí el siguiente parte telegráfico a la Primera Jefatura (Venustiano Carranza):

“Casa Blanca, 16 de mayo de 1914. Hónrome en comunicar a usted, que la plaza de Tepic ha caído en poder de nuestras fuerzas, que forman la extrema vanguardia de esta columna al mando de los generales Blanco y Buelna. Tepic lo defendían dos mil federales, perfectamente afortinados, y el combate duró veinticuatro horas, habiendo estado muy reñido. Una parte de la guarnición desertó en la madrugada de hoy y se le persigue con tenacidad. Con esta victoria queda controlado por nuestro Ejército el Territorio de Tepic y en nuestro poder toda la línea del Ferrocarril Sud Pacífico,, desde Nogales hasta Tepic.

(…) “En Tepic se infligió al enemigo una completa derrota, haciéndole más de ciento cincuenta muertos y un gran número de detenidos, y capturándole un importante botín de guerra; y si la mitad de la guarnición logró escapar fue debido a que el general Blanco no cumplió con la eficacia con que se hubiera deseado las órdenes recibidas de mi Cuartel General, en el sentido de que se colocara al sur de Tepic y no emprendiera ningún ataque a la plaza, hasta que lo iniciara el general Diéguez por el Norte con las infanterías y la artillería.

El Ejército del Noroeste en Tepic

“Por nuestra parte tuvimos que lamentar alrededor de cien bajas entre muertos y heridos, contándose entre los primeros el coronel Soto, de las fuerzas del general Buelna.
“Los federales en su huida, como yo lo temía, quemaron el puente del ferrocarril sobre el río Santiago y causaron el avía tanto daño que les fue posible con el deliberado propósito de entorpecer nuestra marcha, ya que eran impotentes para contenerla de otra manera.

“”Inmediatamente que recibí el parte de la captura de Tepic, sabedor de que habían surgido algunas diferencias entre los generales Diéguez y Blanco, debido a que este último no ejecutó fielmente las órdenes que se le habían dado para el ataque sobre la plaza, salí en una carretilla de vía, movida por motor de gasolina, acompañado por el capitán Julio Madero y el teniente Rafael Valdés con rumbo a Tepic, en cuyo trayecto empleamos dos días debido a las dificultades con que tropezábamos para salvar con nuestro motor los puentes destruidos.

“Arreglados los asuntos que me llevaron a Tepic, regresé a Casa Blanca (en Sinaloa)”

“Al día siguiente me trasladé con el Cuartel General de Casa Blanca a Tepic, acompañado de los miembros de mi Estado Mayor, y agregado a esta corporación el señor Juan R. Platt, ciudadano sonorense que, aunque sin carácter militar, por amistad conmigo y por vivas simpatías hacia nuestro movimiento abandonaba sus negocios en Hermosillo para asistir a nuestras acciones de armas, de que tenía anuncio oportuno, gustando de compartir con nosotros las penalidades, servicios y peligros de la campaña.”

EN TEPIC SE IMPRIMIERON VALES O BILLETES PARA RECAUDAR FONDOS

“Como el general Buelna, que por disposición expresa de la Primera Jefatura había asumido la Comandancia Militar y la Jefatura Política del Territorio, habría de marchar con la columna hacia el Sur, con fecha 3 de junio expedí nombramiento de Comandante Militar del Territorio, en substitución de Buelna, a favor del general Juan Dozal, y de Presidente Municipal a favor del licenciado Carlos C. Echeverría.

“En Tepic volvieron a agotarse los fondos para las atenciones de las fuerzas, y como éstas estaban próximas a internarse en una zona donde no había medios eficaces de comunicación para hacernos llegar los fondos necesarios, el Cuartel General de mi cargo, con previa autorización de la Primera Jefatura, hizo una nueva emisión de vales provisionales por valor de $60,000.00.”

Un detalle por demás interesante que ocurrió durante la Revolución en Nayarit fue el enfrentamiento del Ejército del Noroeste con el clero católico. Como por órdenes de la Iglesia los sacerdotes tomaron partido en la guerra a favor de los seguidores de Victoriano Huerta, el Gral. Álvaro Obregón tomó medidas drásticas para expulsar del Territorio a los clérigos.

INTROMISIÓN DE LOS MIEMBROS DEL CLERO EN FAVOR DEL GOBIERNO DE LA USURPACIÓN

“A Tepic nos incorporamos el día 19, e inmediatamente fui informado de la labor que los miembros del clero católico habían hecho en aquel Territorio durante el tiempo que dominaron las fuerzas huertistas; llegando la intromisión de ellos en los asuntos políticos hasta patrocinar y asesorar dos periódicos, que en aquella ciudad se editaban bajo los títulos de El Hogar Católico y El Obrero de Tepic, en los que hacían una desesperada defensa del huertismo y atacaban al Partido Constitucionalista, teniendo los más acres calificativos para los hombres que militábamos en sus filas; por lo cual ordené que, desde luego, se intervinieran los archivos de dichos periódicos y que se practicaran las averiguaciones preliminares para que fueran consignados a un tribunal militar los que aparecieran responsables de aquellos gratuitos ataques a la Revolución.

“De las averiguaciones practicadas sobre el particular, resultó como principal responsable de la labor antirrevolucionaria el obispo Andrés Segura, a quien se le instruyó proceso y se le sentenció a ocho años de prisión.

“Los demás clérigos complicados con el obispo en su obra difamatoria contra nuestro movimiento fueron expulsados por orden de mi Cuartel General, siendo conducidos hasta Nogales, Son., donde se les hizo atravesar la línea internacional.”

Fotos: Bernardo Macías

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